A LA MEMORIA DE JOSÉ ARISTIMUÑO “AITZOL”

A LA MEMORIA DE JOSÉ ARISTIMUÑO “AITZOL”
Alots Gezuraga



Han pasado casi setenta años desde estos hechos. Y, cuestión que es más importante, treinta y cuatro desde la muerte del dictador. Y en todo este tiempo, ningún gobierno español ha tenido la valentía de hacer un acto de justicia tan evidente como anular los consejos de guerra realizados durante la dictadura. El primero, el de Lluís Companys, asesinado para ser presidente de Cataluña. Y después el resto de sumarísimos que llevaron a la muerte a miles de luchadores antifranquistas.” Jordi Crees “el Avui”, 19 de junio 2009
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José Ariztimuño Olaso, firmaba sus artículos y libros con el seudónimo de “Aitzol” (Tolosa, 18 de marzo de 1896 – Hernani, 17 de octubre de 1936), nombre creado como apocope de las iniciales de sus dos primeros apellidos: Aitz: roca, y -Ol: madera.
Aitzol se hizo jesuita, fue miembro del Pnv, cofundador del sindicato vasco eLa-STv, director de la sociedad Euskaltzaleak, fundador de la revista Yakintza y de la Asociación Vasca Social Cristiana (AVASC). Aitzol organizaba certámenes literarios en euskera así como representaciones teatrales o concursos de bertsolarismo.

“Junto a otros intelectuales de la época estableció los Olerki-egunak o días de la poesía (1930-1936) y el día del bertsolari (1935-1936). Aitzol tocó temas diversos como el teatro, la poesía, el euskara en los niños, la escuela vasca y la unificación del Euskara”.

Entre sus obras cabe destacar “La Muerte del Euskera”, “La Nación Vasca” y, sobre todo, “Democracia en Euzkadi”. El interés de Aitzol por el Euskera no fue desde un punto de vista lingüístico sino como “agente de formación de una mentalidad colectiva”. En febrero de 1931 Aitzol expresó que “Todas las fuerzas organizadas del País deben converger en la euskerización de la Escuela.”

A la generación que en las letras floreció antes de la guerra española de 1936 se le llamó “la generación de Aristimuño”, en honor a su principal valedor. Lauaxeta, Orixe o Lizardi, los mejores poetas vascos de la primera mitad del siglo XX, fueron apadrinados por el jesuita gipuzkoano.

“Amaiur gaztelu baltz ori
Berreun gudari oro sumin
Zaintzen zaituen zaldun onak
Naparra-aldez egin zuten zin.”
“Amayur gaztelu baltza” Esteban Urkiaga, Lauaxeta.

Al comenzar el golpe de estado fascista-español, Aitzol se refugió en Lapurdi, en la abadía de Beloke en Urt, a 15 Km de Baiona, junto a José María Barandiaran o Antonio Labayen entre otros.

La historia de Beloke se remonta a 1874, cuando los novicios vascos del monasterio benedictino de Pierre-que-Vire deseaban fundar una abadía para dedicarse a la actividad misionera y, para ello, se fijaron en una vieja granja desocupada del pueblo de Beloke. Cuando en 1902 el gobierno francés ordenó la disolución de la orden, los monjes se refugiaron en casas vecinas y un grupo se fue a Olza, en Alta Nabarra, y otro a Idiazabal en Gipuzkoa, desde donde pasaron al cercano municipio de Lazkano para ocupar un caserón antiguo de carmelitas expulsados por el gobierno español. Hacia 1928, volvieron a Beloke los monjes benedictinos más los nuevos monjes gipuzkoanos. En el 2008 en esta abadía murió el poeta vasco Xabier Dicharce, “Iratzeder”.

El general Mola, jefe del alzamiento fascista-español hasta su repentina muerte en accidente de aviación, envió un mensaje al abad del convento de los Benedictinos de Beloke, en el que le amenazaba que, en caso que se le permitiera la estancia de Aitzol, tomaría represalias contra los también benedictinos del convento de Lazkano en Gipuzkoa.

Aitzol abandonó su residencia en Beloke y decidió partir a Bilbao el 15 de octubre de 1936 en el buque Galerna que salió desde Baiona. El buque fue capturado en alta mar y Aitzol fue apresado y llevado a Pasaia, de allí fue directo a la cárcel de Ondarreta, donde fue torturado y asesinado el día 19 en el cementerio de Hernani junto con otros 191 vascos.

Luis Olarra Garmendia nació también en Tolosa por aquellos años (1902-2003), ejerció varios oficios, entre ellos los de litógrafo, periodista y chocolatero. Fue republicano y amigo de intelectuales como Pío Baroja, Antonio Machado, Gregorio Marañón, Ramón Gómez de la Serna. Luis relataba así cómo fue asesinado su paisano: “Aitzol, el sacerdote y escritor de Tolosa, lo mataron a cuchilladas (los falangistas).”

La cruzada españolista de Franco reprimió con inusitada dureza a los vascos y no dudó en fusilar o asesinar a 20 sacerdotes, entre ellos a Aitzol, por considerarlo nacionalista, sindicalista y precursor de la doctrina social cristiana (“Diario de Guipúzcoa”, agosto 2008).

Cuando el Vaticano beatificó a los 498 sacerdotes fusilados por los Republicanos durante la Guerra española de 1936 se olvidó, entre otros muchos, de Aitzol y de los otros 19 sacerdotes vascos sin dar razón alguna, ¿a quienes molestan las víctimas del fascismo-español 70 años después? A los que no tienen la conciencia tranquila.

En el acta de defunción, se explica que Aitzol fue oficialmente fusilado por el fascismo-español por escribir “de forma poco respetuosa” sobre los llamados en España “Reyes Católicos” y en Nabarra Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, “el Falsario”, que habían muerto más de 400 años antes que Aitzol.

Poema adaptado de original “Euskal pizkundea” Xabier Lizardi (nacido como José María Agirre, Zarautz 1896-Tolosa 1933):

NAFAR PIZKUNDEA
Egizute nerekin
aberri bidea.
Bildu dezagun nun nahi
asaben lorea.
Ta gaur danik gorritu
gure sukaldea.
Ni nor naizen? Asmatu.
Nafar pizkundea.