EL ANALFABETISMO EN NABARRA Y ESOPO

EL ANALFABETISMO EN NABARRA Y ESOPO
Alots Gezuraga


El analfabetismo histórico y político en este país está muy extendido entre la supuesta clase dirigente. A los que pondrán la bandera de la Segunda República Española el 14 de abril, hay que recordarles lo que le respondió el Lehendakari José Antonio Agirre a Indalecio Prieto -ex ministro del PsoE y miembro del Gobierno de la República Española en el exilio-, cuando el español hizo un viaje expresamente desde México a París para decirle al Lehendakari: «-Este es el plan que hay y tenemos que cambiar de política, hay que adaptarse a otras circunstancias; y como el Gobierno Vasco es hijo de la República y nosotros vamos a renunciar a las posiciones republicanas, el Gobierno Vasco también debe desaparecer». Y Agirre le respondió: «-Don Indalecio, este testigo lo he recibido del Pueblo y este testigo yo se lo devolveré al Pueblo».

La Segunda República Española (de la primera mejor ni hablamos), no quiso aprobar el estatuto vasco, es más, nunca se llegó a aplicar, como decía Telesforo Monzón: “El estatuto del 1936…yo no lo he conocido nunca. Puedo decir que he sido ministro de la Gobernación del Gobierno Vasco…y no he abierto el estatuto (creo que justamente lo ojeé el primer día por la mañana). Ese estatuto no se puso en la práctica jamás. Fue un auténtico fantasma. No existió tal estatuto. Lo que ha existido es un Estado Vasco soberano. Eso sí. Eso se toca. Tiene carne, tiene espíritu, tiene alma, tiene sangre. Un Estado Vasco. Duró 9 meses…Fue un Estado independiente”.

Es más, el euskera, siguió prohibido y perseguido en esa “democrática” Segunda República Española: “en España, el euskera padeció la persecución oficial, incluso su enseñanza estaba prohibida en los centros privados” . Tras la muerte de Agirre, el Contubernio de Munich de 1962 en realidad certificó la defunción de Gobierno Vasco de “un Estado independiente” y para pasar a ser un apéndice del Gobierno de la Segunda República.

A los que hablaron de soberanía “compartida” durante el Aberri Eguna, o no saben de lo que hablan y son unos analfabetos políticos, o son algo peor: "una relación de bilateralidad garantizada, de soberanía compartida entre la Comunidad Autónoma Vasca y el Estado español". Una soberanía compartida entre una “comunidad autónoma” (una región con una autonomía media en realidad), frente a su Estado que es el que le concede esa autonomía, es políticamente imposible: no se puede olvidar que se esperó a que se aprobara la constitución española de 1978 y de ella salió el subordinado estatuto sólo para la C.A.V., otro error político que dilapidó el esfuerzo que en la calle estaba haciendo el Pueblo y que ha traído graves consecuencias para el país.

En la conformación de un Estado, el territorio marca la posibilidad de ejercer el poder de la ley, es decir, el control sobre la existencia de las poblaciones y el orden imperante, así como el alcance de sus disposiciones. El poder se traduce en leyes, por tanto, el soberano es el que hace las leyes y obliga a cumplirlas. La soberanía no se puede dividir, no se puede delegar, es independiente, es garantía de la independencia y de orden, es absoluta y tiene la “última palabra” en la organización de la convivencia. En un territorio no existen dos gobiernos que puedan hacer dos leyes diferentes, el que haga la ley que se imponga a la otra: es el soberano (en otro caso, estaríamos en una situación de guerra). Es más, en un Estado totalitario como el español, el que controla el ejército es el soberano, pues ante dos leyes contradictorias el que tiene el control militar tiene el control político.

En esta fábula que escribió el griego Esopo 600 años antes de un tal Cristo, me pareció ver retratado nuestro país:

"Halló en su camino un lobo flaco y hambriento a un perro gordo y bien tenido.
- Dime- le dijo- ¿por qué si yo soy más fuerte y más valiente que tú, no encuentro qué comer y casi muero de hambre?
- Es porque yo -contestó el perro- sirvo a un amo que me cuida mucho, me da pan sin que se lo pida, me guarda huesos y restos que sobran de las comidas, y no tengo más obligación que cuidar la casa.
- Gran suerte es ésta- contestó el lobo envidiándole.
- Pues mira- replicó el perro- si tú quieres puedes disfrutar del mismo destino, viniendo a servir a mi amo y defendiendo la casa de los ladrones por la noche.
- De acuerdo- dijo el lobo- porque más me gustará vivir bajo techo y hartarme de comida sin tener nada que hacer, que andar por las selvas bajo lluvias y nieves. Pero oye- añadió mientras caminaban- veo que tienes pelado el cuello, ¿a qué se debe?
- No es nada- repuso el perro-, sólo que para que no salga de la casa durante el día, me atan con una cadena; así por la noche estoy despierto, y entonces ando por donde se me antoja.
- Bien- dijo el lobo-; pero si quieres salir de casa ¿te dejan?
- Eso no- respondió el perro.
- Pues si no eres libre- replicó el lobo-, disfruta enhorabuena de esos bienes que tanto alabas, que si para disfrutar he de sacrificar mi libertad, entonces no los quiero.

Moraleja: “Vale más el duro trabajo en libertad, que el placer en esclavitud”

Para mí es mucho mejor ser lobos hambrientos de libertad que serviles perros sujetos a la correa de su amo...guardando encima las puertas de nuestra casa ocupada en 1200, en 1460, en 1512, en 1620.