IDEAS FUERZA: LA ABSTENCIÓN

IDEAS FUERZA: LA ABSTENCIÓN
Alots Gezuraga

“Profundamente impregnado por la ideología imperialista, el vasto conglomerado que va del Pnv oficial al grupo Eta participa, con todos los recursos que el régimen de ocupación pone a su alcance, en la falsificación y la negación del derecho de autodeterminación de los pueblos, a fin de hacerlos “aceptable” para el régimen establecido. (…) IPARLA nº 4, año 2005.

Hoy por hoy, los Estados, por muy totalitarios que sean, recurren a la fuerza armada sólo en caso de extrema necesidad. Desde la aparición del Estado totalitario moderno el objetivo básico del mismo –provisto además para ello de medios cada vez más refinados- es el de influir decisivamente en la configuración de las conciencias (medios de comunicación-colegios) y los hábitos de aquellos a los que denominará ciudadanos y que constituyen el asiento de su poderío.
Su objetivo irrenunciable es gobernar y controlar la sociedad civil mediante el consentimiento de los sometidos. Cambian y se transforman en apariencia para adaptarse, del franquismo a la socialdemocracia, al liberalismo o a lo que haga falta con tal sobrevivir pero sin tocar lo esencial: el control absoluto del poder. El propio sistema institucional, no es sino violencia socialmente corporizada, funciona automática y eficazmente más allá incluso de las normas explícitamente establecidas en el código penal.

Si el Estado español vigente (o francés) fuera un Estado democrático y no totalitario como es (el imperialismo es especie del totalitarismo), el Pueblo Vasco estaría realmente involucrado en él, tendría reconocida su existencia como sujeto político con competencias exclusivas y posibilitada también institucionalmente su participación efectiva en las tareas propias del Estado en proporción al menos a su capacidad política. Pero la participación en el parlamento español no es en absoluto signo de reconocimiento del Pueblo Vasco como sujeto político.

Las elecciones, por otra parte, tampoco constituyen un procedimiento de control del Estado (básico para estar en democracia o “poder del pueblo”), sino exclusivamente una vacía fórmula legitimadora del mismo, mera maniobra táctica en la invariable estrategia de reducción totalitaria al servicio del nacionalismo español.
El mejor modo, el menos costoso y el más efectivo, de deslegitimizar y desenmascarar al totalitarismo –y de ejercitar la insumisión- sigue siendo el boicot a las Elecciones españolas.

Cuando dejemos de rebelarnos contra el ocupante, entonces dejaremos de ser sujeto político -y por tanto vascos- y podremos hablar de que una vez existió un Pueblo Vasco o el País Vasco-Euskal Herria. Cuando nos limitemos a participar en elecciones españolas/francesas, habremos desaparecido como pueblo y ya no se podrá hablar del País Vasco más que en pasado.

La votación en el régimen parlamentario español/francés, da visos de legitimidad e incluso apariencia de democracia o de Estado de derecho a lo que es una imposición y sometimiento militar y por tanto un régimen totalitario (somos un pueblo con un Estado militarmente ocupado y ninguna otra cosa); que el dictador sea de por vida o que los españoles puedan cambiarlo cada “equis” años entre dos de sus líderes, no cambia la situación. Como dejó escrito Lenin, la primera condición para que unas elecciones sean democráticas, es la salida del ejército invasor.

Si alguien no lo ve porque “el árbol” lo tiene encima, que piense en los vascos bajo el otro Estado totalitario que hemos conocido: el romano; que en Roma gobernase uno u otro según los intereses de los patricios, se llamase República o Dictadura, a los vascos el matiz poco nos afectaba, seguíamos igual de sometidos a lo que nuestros ocupantes dictasen, exactamente igual que hoy con España o Francia; incluso se mantienen hasta las divisiones romanas: Tarraconensis (España) y Novempopulania (Francia).


LOS PARTIDOS POLÍTICOS

Que no nos preocupe que los partidos españoles manden en el País Vasco, los españoles (franceses) siempre han mandado en nuestra tierra desde que conquistaron nuestro Estado, que ahora lo hagan mediante partidos políticos sólo ha sido su última gran adaptación a finales del siglo pasado a lo que ya se hacía en el resto de Europa Occidental.

Los españoles han mandado sobre los ciudadanos nabarros desde que ocuparon militarmente nuestro Estado, lo han hecho de una forma brutal durante años y ahora lo hacen parapetados tras la ikurriña desde los partidos políticos en la Nabarra Occidental, en Alta Navarra el disimulo es similar pues saben que de otro modo no conseguirían engañar al pueblo nabarro.

Jugar a este juego y con estas reglas supone, entre otras cosas, que los 40 millones de españoles vayan siempre a decidir sobre nosotros todo lo que sea importante, por medio de los partidos o no, pues es evidente que cuando les ha sido necesario han usado el rodillo español en el parlamento y cuando no han podido han manipulado el poder judicial para ir contra lo que la sociedad vasca deseaba o han empleado directamente a su ejército o sus FSE: matxinadas, carlistadas, dictaduras varias, guerras internas de limpieza eufemísticamente llamadas “civiles” pese a su origen y finalidad militar y un largo etc. que sigue de forma sibilina hasta el presente insertado en el artículo 8 de la última de las “Constituciones” españolas.

Pero la cuestión es más profunda y compleja de percibir (sino sería muy sencillo desenmascarar al imperialismo), pues en sus objetivos los imperialistas cuentan con unos grandes aliados, absolutamente necesarios para su objetivo, el control de Pueblo Vasco para su posterior asimilación:
“Si enarbolar siglas y gesticular en una tribuna es hacer política vasca, también podría hablarse de candidatos vascos a las elecciones. Pero si una opción política se funda en su contenido estratégico e ideológico, fuerza es constatar que tales candidatos han endosado por completo las posiciones políticas del gobierno y oposición españoles, de cuyo sistema de manipulación y recuperación forman parte.” OTRA VEZ ELECCIONES GENERALES Junio 1977 / Lan Deya

La conclusión es brutal para el que le han enseñado que “lo importante es votar da igual a qué partido vasco”: no existen partidos vascos en una legalidad española o francesa, son todos partidos del Imperio.
Otra “gran” frase no es menos irreal: “es mejor votar pues si gobiernan los partidos españoles será peor”. No nos queremos enterar: los partidos españoles son los que gobiernan, con o sin “txapela”: ellos imponen las leyes y son españoles los jueces que las interpretan, son juez y parte: no viene el lobo, el lobo está aquí desde hace tiempo y nunca se irá voluntariamente, habrá que echarlo.

La supuesta vasquidad de algunos partidos de la Nabarra Occidental o Alta Navarra es un espejismo, desde el marco de actuación que aceptan sin rubor (la división militar-territorial de nuestro Estado), son partidos que en realidad carecen de fuerza política real alguna o estrategia para conseguirla, y ni la pueden tener al ser partidos autorizados por España y no partidos creados por el Pueblo Vasco, que por tanto carecen de poder real (tras los Pactos de Munich y de la Moncloa básicamente), siendo la diferencia entre PP-PsoE-iu y hb-Pnv (y sus innumerables sucedáneos) algo folclórico.
Incluso los primeros son menos nocivos para los vascos pues no engañan a nadie (son abiertamente españoles). Un pueblo puede ser engañado pero es muy difícil corromperlo, para eso el imperialismo necesita mucha ayuda, ahí entran los partidos autoproclamados vascos.

Estos partidos autoproclamados vascos frente a los otros que serían españoles, discuten entre ellos, se pelean por un diputado más o menos en España, una alcaldía o un concejal desde la época banderiza y son incapaces de priorizar el Pueblo Vasco sobre sus intereses particulares y crematísticos; mientras los vascos discutimos sobre las banalidades que nos ponen sobre la mesa constantemente (Estatuto, “plan Ibarretxe”, “TAV, “Foro nazionala” etc. y los que presentarán estos días), España (Francia) se hace fuerte y se siente legitimada en nombre de la democracia (¿?), que no es más que pura retórica del totalitarismo para seguir aplastando a nuestro pueblo.

El Pnv no es más vasco en su actividad que el PP y hb que el PsoE-iu. El ideario, ya sea pactista-autonomista o abiertamente independentista, sólo les sirve para sacar unos votos y conseguir su lugar (dinero) dentro de la política española, puro ropaje.

Incluso sus nombres están pensados en español: no tiene sentido llamarse “nacionalista vasco” pues estás dando a entender que hay vascos que son de otra nación, lo cual es un absurdo pues dejarían de serlo por definición, nadie habla de que los chinos que viven en España sean “nacionalistas chinos”, son chinos frente a los españoles, sin más.
Si lo analizamos, tampoco tiene sentido alguno llamarse “izquierda independentista o abertzale” (salvo que se entienda este término como “a ver qué sale”), pues ¿bajo qué marco político haces “política de izquierdas”?, bajo el marco que te da el Estado español, por tanto, o haces política española de izquierdas o eres independentista hasta conseguir tu propio marco o Estado (una cosa u otra). Es más, ¿izquierda frente a quién?, ¿quién es tu derecha nacional?, ¿el Pnv?, ¿no eran españoles?, a la izquierda de un español sólo puede haber otro español, si el Pnv es español se tendría que concluir que no se es la “izquierda abertzale” sino simplemente “los abertzales o independentistas”.
Tampoco puedes ser “independentista” en un Estado totalitario, en ese marco sólo existe lo que a él le conviene que exista. Si tuvieran una sola oportunidad entre un billón de independizarte por esa vía, ¿aceptaría España tu participación en sus elecciones?, para verlo con más perspectiva, ¿aceptaría EE.UU. un partido que tuviera una sola opción de escaparse a su control? NO, a los hechos me remito, si estorbas te apartan y aquí no pasa nada, pedir el voto nulo es la mayor estupidez que se puede plantear, pura esquizofrenia:

“La recuperación, el reconocimiento y la “legitimación” del régimen establecido se logran por la simple participación (…). Los que votaron no a la Constitución formal de los estados ocupante la aceptaron de antemano como resultado del referéndum” IPARLA nº 4, año 2005.

Ya es hora de que nos caigamos del manzano y que dejemos de participar en todas las votaciones españolas o francesas y los falsos debates que las acompañan entre una y otra, es necesario que los vascos aprendamos de política desde la guardería, pero no de la falsa política de “partidos políticos” españoles (que estas alturas del texto está claro que todos lo son), sino de la política que los vascos necesitamos: cómo recuperar nuestro Estado.

Los vascos legitimamos la represión y negación sobre nuestros derechos que los imperialistas ejercen al votar en la (i)legalidad española y francesa: es un espejismo que ellos llaman democracia. Votar es necesario para que haya democracia (condición “sine qua non”), pero en absoluto significa que la haya, con Franco también se votaba y llamaban al sistema político: ¡¡Democracia Orgánica!! (llamarla fascismo por el propio régimen le resultaba “violento”, por eso eligieron un nombre “más bonito”, como siguen haciendo hoy).


CONCLUSIÓN

El Pueblo Vasco ha sido y es, “objeto” político, herramienta política en manos de mandatarios españoles-franceses, en vez de “sujeto” político: un Pueblo que persigue la recuperación de su lugar entre los demás Estados Nacionales. Sólo la acumulación de fuerzas en esa dirección tiene algún sentido político, el resto es nadar en aguas españolas, donde las reglas las ponen ellos y las cambian según su conveniencia, la “justicia” en su sentido moral o tener la razón, no sirve para nada en política y los derechos los gana el pueblo al que perteneces mediante una herramienta indispensable: un Estado propio.

“El régimen que organiza las próximas “elecciones” consiste en las estructuras de dominación establecidas a partir de la victoria imperialista de 1936-39 (y anteriores). Se funda en la ocupación armada, en la opresión general al servicio del nacionalismo, en el monopolio informático, en la integración totalitaria de toda realidad económica, social, ideológica y política. Las elecciones son un facto táctico del sistema, exclusivamente condicionado por el poder político real para servir, encubrir, repercutir y amplificar las relaciones de dominación que lo constituyen.

La abstención, recurso natural e inmediato de los pueblos oprimidos frente al condicionamiento totalitario, es elemento constitutivo de una política de oposición democrática consecuente. Factor dinámico de primera dimensión plantea de un golpe las verdaderas cuestiones de estructura política, desbarata el complejo establecido de recuperación y colaboración, pone en entredicho los monopolios de presión, represión e información, destruye la parodia de sumisión y democracia con que la propaganda imperialista pretende ocultar la realidad (…).

Un solo voto más –vota a quien quieras pero vota.- es un arma más en el arsenal totalitario, un paso más en el camino de la sumisión. Un solo voto menos es un factor de resistencia, de dignidad nacional y de democratismo consecuente que el imperialismo español no ha podido ni podrá nunca recuperar” (IPARLA febrero 1979).

¿SI NO ERES ESPAÑOL, POR QUÉ VOTAS?
ESPAINOLA EZ BAHAIZ, Z ERGATIK BOZKATU?