¿INDEPENDENCIA Y SOCIALISMO?

¿INDEPENDENCIA Y SOCIALISMO?
Alots Gezuraga

Alexis de Tocqueville (s. XIX): “Quien busca en la libertad otra cosa que ella misma ha nacido para servir”.

Federico Krutwig en “La Cuestión Vasca” (1966): “Para un pueblo nacionalmente oprimido, es imposible entrever otra posibilidad de liberación social que la que vaya unida a la liberación-nacional.”


Cuando se oye gritar “Independentzia eta sozialismoa” uno tiene la duda de si se entiende que en este caso el orden de los factores sí altera el producto y que, para nosotros, el orden “Sozialismoa eta independentzia” no es posible.

Quizás haya que pasar hoja y modernizar los mensajes, pues incluso gente comprensiva con nuestra incapacidad de crear un futuro estable para nuestros hijos empieza a tener serias dudas sobre nuestra supervivencia, en este sentido se expresaba Antonio Álvarez Solís, periodista asturiano (junio 2010):

“Hablo largamente con gente de la variada izquierda vasca y llego a una conclusión que creo sugestiva: no parece muy hacedero un camino claro para conseguir la autodeterminación -el objetivo primero y fundamental- sin conseguir un envase común para el producto. (…) Lo importante es lo que se haya de hacer colectivamente como sociedad auténticamente abertzale. Cómo y cuándo”.

La aceptación del marxismo, tal como ha sido interpretado por los ideólogos del imperialismo y divulgada por sus habituales canales de transmisión, nos ha impedido casi siempre un análisis correcto de las contradicciones o necesidades sociales objetivas. Definiendo la clase con independencia de las características “nacionales”, se convierte la cuestión “nacional” en algo externo y añadido a la cuestión social, abracadabra metafísico que permite la resolución mecánica, rápida y segura de todos los problemas pero sólo en el ámbito de las ideas mediante la supresión de los hechos que no encajan en la hipótesis inicial. El paradigma de lo que digo es la petición por los sindicatos de un “marco de actuación” sindical propio, independientemente de un Estado propio. Esta ideología pseudo-marxista ha constituido una fuente inagotable de españolización ideológica progresiva de nuestra juventud como se explicaba ya en Lan Deya en el año 1967.

Karl Marx (1818-1883) y Friedrich Engels (1820-1885) fueron los creadores de la doctrina del materialismo dialéctico y del materialismo histórico que sirven de fundamento teórico para la creación del socialismo científico, cuyos organizadores y creadores fueron también ellos. Pero hay que esperar a Vladímir Ilich “Lenin” (1870-1924) para ver la realización práctica de estas ideas.

Así Lenin, en sus “Obras Completas” comentaba con un ejemplo cómo el problema nacional es previo al problema social: “Si Finlandia, Polonia o Ucrania se separan de Rusia, no hay ningún mal en ello. ¿Qué mal puede haber? Quien lo afirme es un chovinista.
¡No pueblo ruso, no te atrevas a avasallar a Finlandia: el pueblo que oprime a otros pueblos no puede ser libre! (…)
Si dijéramos que no reconocemos ninguna nación finlandesa, sino únicamente a las masas trabajadoras, diríamos el mayor de los absurdos.
No se puede dejar de reconocer lo que existe: la realidad se impone por sí misma”.

Es decir, si un español es socialista, apoyará la independencia de los pueblos oprimidos por el suyo, en otro caso, sólo es una fachada más del imperialista, acaso de un imperialista trabajador, pero no socialista. A este tipo de falso “socialismo” se le denomina social-imperialismo y con el mismo, un vasco, no tiene nada de que hablar.

El getxotarra Federico Krutwig marcó un antes y un después en el pensamiento del país adelantándose medio siglo en su libro “Vasconia” (1962). Este euskaltzain, politólogo, pensador y sobre todo patriota, comentaba desde el conocimiento en primera persona de la introducción de las ideas marxistas tardíamente en nuestro Pueblo en “La cuestión vasca” (1966): “Yo no era de verdad marxista. Era nacionalista vasco. Estaba dispuesto a aceptar todas las ideologías que fueran buenas para la causa vasca, incluso el fascismo. El marxismo era una herramienta más... (…)
Frente a esta justa posición de Lenin, ¡cómo destaca la posición chovinista del partido comunista (revisionista) español! Este es más españolista que la propia falange. Resulta que en el Estado español, la nación dominante, está durante siglos practicando una política de genocidio, de embrutecimiento nacional de catalanes, gallegos y vascos, aplicando, como todo imperialista, el principio de “divide y vencerás”… y los “comunistas” españoles siguen con la misma táctica. Los imperialistas españoles dividen a Vasconia, no ya solamente las dos mitades en que una frontera sobre el Pirineo corta a Vasconia en dos partes, sino que aun a cada lado (…)

En el siglo XXI, tras Las Guerras Mundiales donde las luchas nacionales se dilucidaron como infinitamente más poderosas que la lucha de clases, la lucha de los pueblos hoy es la lucha por una verdadera democracia, cada vez más difícil, cada vez más costosa, sólo posible por las pequeñas naciones como ya explicaba Rousseau (s. XVIII) en su libro “El Contrato Social”: “El gobierno democrático conviene a los Estados pequeños, el aristocrático a los medianos y el monárquico a los grandes”.

Los puntos en común que tenemos todos los vascos por encima de cualquier ideología temporal, son los que nos dimos para crear el reino vascón de Nabarra y se basan en el en los “costumbres y usos” del Pueblo que se contraponen a los deseos de nuestros gobernantes y políticos, es el derecho pirenaico. En este punto coincidimos todos en el siglo XIX, el las guerras forales, tanto carlistas como liberales. Es la actualización del derecho pirenaico en su sentido profundo de un Pueblo que institucionaliza su poder en un Estado, lo único que nos puede dar las garantías de vivir en democracia (aunque sin conseguir nunca la perfección en ese camino). Este tipo de derecho no es exclusivo de los vascos, pues su raíz está aún presente en los pocos países europeos que podemos llamar democráticos.

Debemos de recordar que, democratizar el imperialismo es imposible y la democracia es un ejercicio permanente y diario de control de su clase política por el Pueblo. Sólo la acumulación de todas las fuerzas políticas nacionales nos dará una nueva oportunidad para ser libres: liberar nuestro Estado + Democracia. Un lema de unión entre todas la fuerzas sociales de este país podría ser “Independentzia eta benetako demokrazia”, lo cual no excluye a nadie y en realidad es lo que todos queremos. Pero el orden es ése: “independentzia” conseguida desde abajo por el Pueblo y cuando se tiene el marco para poder gobernarse a sí mismo: implantar la “demokrazia”.