SOBRE COMO NO VIVIMOS EN DEMOCRACIA...DE MOMENTO


SOBRE COMO NO VIVIMOS EN DEMOCRACIA...DE MOMENTO
Alots Gezuraga



La historia hay que interpretarla en función de lo que queremos para el futuro de nuestro Pueblo, así, los que queremos la libertad y la soberanía,lo tenemos claro: somos nabarros.

A la sociedad española post-franquista, tras 40 años de limpieza cultural obsesiva (aunque no novedosa en la historia de España ni tampoco en la de Francia), le resulta imposible no creerse las mentiras oficiales, que de repetirlas, se han convertido en verdad para ella, lo que explica los prejuicios y clichés con los que viven, remarcados desde los medios de comunicación (principio nazi de Goebbels), usados éstos como herramienta en la continuación de las enseñanzas totalitarias, algunas incluso franquistas. En los medios considerados como vascos también se nota el fuerte poso de los siglos de ocupación, mientras en ellos se busca agradar a toda la población del territorio vasco de forma acomplejada (como si tuviésemos que purgar algún tipo de culpa), en los medios imperialistas ni se plantea, se hace política abiertamente y se busca potenciar la españolidad en contra de los enemigos de la patria: vascos y catalanes básicamente.

Los medios de comunicación junto a los colegios y la educación en general, son medios de limpieza ideológica, las guerras, la represión o la imposibilidad de desarrollarse como pueblo, son medios de limpieza física; ambos van unidos en las estrategias imperialistas.

No existen intelectuales en España que elaboren formas de convivencia o de democracia, en su lugar se espeta a la población española desde los medios de comunicación, previamente controlados, para mantener el sistema totalitario actual, cuyo mensaje el pueblo recibe perfectamente pues está adoctrinado desde las escuelas. Asumir la cruda realidad desmembraría España, “la verdad te hará libre”, sí, pero a los vascos que no lo somos.

Ortega y Gasset lo expresa de este modo en su libro “La rebelión de las masas”: “El mando es el ejercicio normal de la autoridad. El cual se funda siempre en la opinión pública (…): no se puede mandar contra la opinión pública”. Por eso es importante crear previamente esa opinión pública favorable a nuestros objetivos, lo que lleva al control absoluto de los medios de comunicación. Si España fuese una democracia, ese control no sería necesario pues los objetivos de la clase política serían vistos como naturales y morales por la población; sólo en situaciones extremas como la española es necesario el control absoluto de la opinión pública, para poder justificar todos los excesos que se cometen contra el pueblo vasco sin una oposición ciudadana, previa y constantemente manipulada. Se ve muy claro en las dictaduras, sólo existe un órgano de “información” o un único modelo educativo para todo el Estado, a menor democracia más necesaria es la uniformización.

Como digo, nada nuevo. Pero este artefacto militar que son los imperios, estructurados históricamente alrededor del ejército y la tropa (ayudados por la monarquía, la Iglesia e intereses económicos en el caso español), se ha ido, a la vez que mermando exteriormente con la pérdida de las colonias, también agitando y crujiendo cíclicamente por dentro. Las guerras carlistas, la guerra civil del 36 y, sobre todo, de modo más explícito, la Reforma política y la Constitución de 1978, que erigió el invento del Estado de las Autonomías, son buena muestra. No nos equivoquemos: el Estado de las Autonomías se construyó precisamente por este problema de encaje “gran nacional”, que nos retrata en primer lugar a los vascos, pero a continuación al resto de pueblos conquistados, Cataluña..., y a los españoles en cuanto dominadores sin un proyecto solvente y sólido.

La llamada “Transición Democrática” nunca se ha completado ni se ha pretendido hacerlo: no ha habido separación de poderes, ni se han respetado los acuerdo firmados como los Estatutos, ni las voluntades de las minorías de antiguos Estados y naciones aún vivos; la misma Constitución, creada con el ruido de sables de fondo, quedó rápidamente obsoleta para continuar hacia la democracia, entre otras cosas porque nunca se pretendió desde los poderes que mandaban en España tal cosa.

El coronel del Estado Mayor español durante aquellos años, Amadeo Martínez Inglés, lo dice bien claro en su libro “La transición vigilada”: “Los generales franquistas dijeron a los políticos: o me firman esto de la democracia con la monarquía, o aquí hay un golpe militar y volvemos a lo de antes. (…) En una democracia real la única misión que deben tener las fuerzas armadas es la defensa exterior del país. Ningún país moderno contempla la defensa contra un enemigo interior, para eso están la policía y las FSE. (…) ¿Cómo vamos a ser garante el ejército de ordenamiento constitucional, si en democracia éste de puede cambiar cada vez que así lo decidan sus ciudadanos?”. Se refiere al artículo 8 de la Constitución española actual que hace garante al ejército de la unidad española, sin ambages ni medias tintas, abiertamente, y hay quien, desde la estupidez o la colaboración (me inclino por la segunda opción), habla de democracia o de democracia de baja calidad.
La única unidad que han conocido España y Francia es la que les ha dado la fuerza de las armas.

Hay que hacer un análisis concreto de cada situación concreta o para una realidad social concreta en una situación histórica concreta. Nuestro caso no es una excepción, no se puede hacer ningún análisis político, ni se pueda debatir sobre el tema vasco si se parte de fundamentos históricos que no son reales. No es cuestión de que el Estado vasco se llame de una forma u otra, la cuestión es que no se puede crear un nuevo Estado vasco al margen de nuestra historia, pues caeríamos en el mismo error que anteriores políticos nuestros, produciendo el mismo efecto: que muchos vascos no se viesen reflejados en ese proyecto, es un intento ya fallido, sólo hay que leer a Sabino Arana en su libro “Bizkaia por su independencia”.

Los vascos no estamos aquí, siglo XXI Europa, y mantenemos nuestra idiosincrasia incluido nuestro idioma nacional (odolaren mintzoa) porque vivíamos aislados entre montañas, lo vascos hemos llegado al siglo XXI porque cuando aparecieron los Estados conseguimos unirnos en torno al nuestro: Nabarra, País Baskón. Sólo la creación en estas tierras de la herramienta política más potente que jamás tuvo el hombre controlada por vascos, explica la supervivencia de nuestro pueblo. La existencia de un Estado justifica la de todos los demás, es imposible hacerles frente de cualquier otra forma (caso evidente de esta afirmación es el del colonialismo africano), por eso Lizarra-Garazi-Udalbiltza-Foro Nazionala (o lo que venga), o planes como el de Ibarretxe (o cualquier otro) en Estados Totalitarios y gran nacionales como el español (o el francés), sólo pueden ser presentados por regionalistas españoles o por políticos vascos que desconocen u omiten nuestra historia intencionadamente en beneficio del ocupante. La maquinaria política que supone el Estado es la única que nos puede garantizar a los vascos nuestra existencia. Sólo la protección de un Estado unido a la voluntad de los vascos por hablarlo, garantizaría la supervivencia del euskara. Por todo ello, no se puede menospreciar la existencia del Estado de Nabarra ni se puede construir nada que aglutine a todos los vascos de espaldas a esa realidad histórica.

Los que no le dan importancia e intentan crear un nuevo Estado vasco de espaldas a la historia, olvidan el misticismo de la misma, el poder de los símbolos insertos en la memoria colectiva del pueblo y el poder de aglutinación de las fuerzas dispersas de los mismos. La historia del reino independiente de los vascos es una realidad histórica y una "idea fuerza" aglutinadora de voluntades por la libertad de este pueblo de una potencia que ninguna arma convencional o futura posee ni poseerá, una realidad democratizadora.

Es erróneo realizar todos nuestros análisis políticos sin una correcta interpretación de la historia, o ignorando que a los vascos nuestros derechos nos fueron arrebatados por la violencia de las armas al destruir nuestro Estado, sin olvidar que nadie nos va a dar nada, ni a reconocer nada (ni permitir plebiscitos o referéndum alguno), que nosotros no hayamos primero ganado uniendo nuestras fuerzas y que el objetivo exclusivo ha de ser cómo (re)construir nuestro Estado, sólo entonces tendremos y se nos reconocerán todos nuestros derechos, nunca antes, pues los derechos individuales emanan de los colectivos y nunca ha sido al revés. ¿Qué derecho podría tener yo a hablar euskara si el ejército español y las FSE impidiese hablarlo a los vascos?. Es de cajón, el primer derecho es derecho de autodeterminación, sin él no existen los demás, un pueblo que no es libre no puede estar compuesto por ciudadanos libres, y sin libertad no hay democracia.
España y Francia para ser democráticas, tendrían que reconocer la conquista armada de Nabarra y dejar a los nabarros que decidamos si queremos ser españoles o franceses (nos autodeterminaríamos), pero el esfuerzo de llegar a ese punto es el mismo que el de independizarnos, ¿entonces para que intentar democratizar España (Francia)?
Sólo habrá democracia cuando recuperemos la estatalidad, cuando podamos decidir nuestro futuro (derecho de autodeterminación) sin la imposición armada de los imperialistas, especie del fascismo. La independencia, ser de nuevo un Estado libre y la democracia son lo mismo para un nabarro.

Winston Churchil: “Quien carezca de sentido de la historia que se dedique a otra cosa pero no a la política”.

Ángel Rekalde: “España es un gigante con pies de barro. Sus orígenes son falsos, erigidos por las circunstancias de la historia a partir de la construcción de un imperio, que para expandirse tomó como base una pluralidad de etnias, lenguas, gentes. Los unificó sobre una amalgama de pueblos diversos en el proyecto del expolio y la conquista para dotarse de soldados, de cuadros gobernantes, de clases privilegiadas que aportaban oficiales al ejército y dirigentes a las colonias, por el diseño centralizado y centralizador de un aparato de poder que viene funcionando desde los Reyes Católicos. Pero nunca ha conseguido establecer una cohesión suficiente, ni una conciencia colectiva integrada. España o el Estado español es una cárcel de pueblos, y cíclicamente esta realidad desestructurada hace crujir sus piezas.”

Sabino Arana (Bizkaitarra número 12, 1894): “O ¿es que nuestros historiadores, nuestros juristas y nuestros gobernantes han sido todos tan pusilánimes, que no se atrevieron a proclamar ni siquiera a insinuar la verdad, y tan necios a la vez que creyeron debían medir el corazón del pueblo por el suyo débil y pequeño, sin ilustrarse ni aun ligeramente en la doctrina patria para que hiciese lo que juzgase procedente?.
¡Un siglo entero de españolismo, de degradación, de miseria, de ruina; un siglo de aberraciones, de tinieblas; un siglo de esclavitud!”. Un siglo y alguno más: 1076,1176,1198,1200,1460,1512,1620, 1789, 1833, 1872, 1936 etc.: son todos años de lucha por la libertad y la democracia para este pueblo.

GORA NABARRA ASKATUTA!!!!