SOS XENOFOBIA CONTRA LOS VASCOS

SOS XENOFOBIA CONTRA LOS VASCOS
Alots Gezuraga

Claudio Sánchez Albornoz, presidente del consejo de la República española en el exilio, a su llegada a Madrid en 1976 tras la muerte en la cama del dictador Francisco Franco:
"Mire, los catalanes son inteligentes y por lo tanto comprenden que su papel es lograr cierta autonomía...No creo que en Cataluña haya ningún problema separatista... Los gallegos son gente inteligente y no creo que haya allí problema alguno.
El problema es Vascongadas. Sé que los vascos se van a irritar por lo que voy a decir pero, como es verdad, no temo ese enojo: los vascos son los últimos que se han romanizado en España; tienen mil años menos de civilización que cualquier otro pueblo…son gentes rudas, sencillas, que se creen hijos de Dios y herederos de su gloria y no con más que unos españoles sin romanizar...
Pero yo le decía al presidente del Gobierno Vasco cuando yo era presidente de la República en el exilio: hablen el vasco, si es que pueden, porque la mayoría no lo saben, pero a pagar impuestos como todos los españoles".


Son reiterativas hasta la saciedad desde la conquista del Estado baskón de Nabarra, las burlas de los imperialistas españoles al idioma nabarro o euskera. Pero este hecho no se ha quedado en un mero desprecio hacia el euskera o hacia lo vasco, sino que constituye parte de la historia negra de España a la altura de la Inquisición o la explotación de los indígenas y recursos de las colonias Americanas.

No me extiendo más en la presentación de la cuestión pues se puede leer sobre el tema “El libro negro del euskara” de J.M. Torreladai o los libros del padre Larramendi (s. XVIII) y he hablado de ello en varios artículos .

Lejos de ser “cosa del pasado”, no hace mucho, un programa de radio ganaba premios gracias a su sección “Cocidito madrileño”, con cortes radiofónicos de locutores o colaboradores de las radios de la capital española, donde se recogían los comentarios xenófobos hacia el euskera y hacia los vascos, publicados en varios libros de gran tirada.

Hoy quisiera comentar un nuevo ataque xenófobo contra los euskaldunes, el antepenúltimo, por un personaje sacado de la derecha española clásica, personajes con unos conocimientos nulos de euskera, que hablan “de oídas” y que se basan sobre todo en el odio a lo vasco como parte de sus genes imperialistas que se retrotraen hasta la misma Edad Media.

Se trata del mismo personaje que hace pocos meses decía que las muertes y destrucción del bombardeo de Gernika fueron porque el Gobierno Vasco tenía un deficiente cuerpo de bomberos (tal cual), y no tanto por las bombas nazis lanzadas por orden del caudillo español Francisco Franco. Las víctimas de aquel acto terrorista y genocida -como es mi caso con mis abuelos-, aún estamos esperando que sea juzgado por estas declaraciones lo mismo que los culpables de aquella barbarie.

Estoy siendo irónico claro está, pues como todo el mundo sabe, los franquistas o fascistas-españoles son intocables, pues dejaron “todo atado y bien atado”, por lo que cualquiera puede alabar su dictadura sin esperar ser juzgado por ello, excepción que no se da en ningún otro lugar de Europa, donde las declaraciones filo-fascistas son penadas y públicamente condenadas.

El personaje al que me estoy refiriendo, se llama César Vidal, el cual en el programa “La Linterna” de la cadena radiofónica de la Iglesia Católica-Vaticanista (coautores necesarios del imperialismo español a lo largo de su historia), La COPE, hacía los siguientes comentarios en el castellano “batúa”, pero todavía con algún deje de su subdialecto madrileño:

«El vascuence es una lengua tan primitiva que desconoce, por ejemplo, lo que serían universales, es decir, la idea de 'árbol', que es una idea que existe en lenguas avanzadas (no como el vascuence), en el vascuence no existe. El vascuence como lengua muy primitiva (sic) tiene las hayas, 'loj pinos', 'loj chopos' (sic) pero no tienen 'árbol'. Para hablar del árbol han tenido que tomar un préstamo del castellano, que es el 'arbola'. Y en ese sentido, claro, es una lengua en la cual todavía el desarrollo de la mente humana no se da cuenta de que hay universales, vive todavía sobre la base de los particulares.» [...]
«No decimos que no se estudie el vascuence; pensamos que el vascuence hay que estudiarlo como otras lenguas minoritarias como el cheroqui, el apache o el georgiano (sic). Es decir, nos parece que son lenguas que tienen que tener cátedras de estudio, que es muy interesante los estudios filológicos que se hacen al respecto y no digamos ya que exista un diccionario que permita que esa lengua sea entendida por gente que habla lenguas con un poder de comunicación extraordinario como es el español (sic).» [...]
«Que encima no es el vascuence; es un engendro basado en el 'batua' el que se habla en las Vascongadas. La gente que son euskaldunes, que son 'euskaroparlantes' están horrorizadas (sic) desde hace décadas con eso que se habla en las vascongadas porque ni siquiera es el vascuence, es una lengua absolutamente de laboratorio, basada, además, en el dialecto vasco de Vizcaya (sic), en el batua (sic).»

Fuera aparte de los errores de bulto del texto, mitos antiguos mezclados con medias tintas y patrañas torticeras, quisiera aclarar brevemente el contenido real de un clásico ataque xenófobo sobre la palabra “árbol” en euskera, obviando el resto de comentarios xenófobos también clásicos sobre el “batua” (como si el castellano no estuviera unificado por la RAE, pese a existir en la actualidad más de 90 dialectos e infinidad de subdialectos), la enseñanza en euskera (todos los estudiantes en euskera son terroristas, como escribió en una viñeta el español Antonio Mingote), el universalismo del castellano (un idioma lo hace universal su ejército y su extensión es proporcional al número de muertos que ha causado), lo moderno del castellano (¿qué fue de Cervantes y compañía?¿por qué creen que los demás idiomas no han evolucionado?), la decimonónica superioridad del castellano (¿todavía se creen superiores?¿quién lo dice?¿quién lo ha demostrado?) etc., buscando más que nos culturicemos nosotros (“Knowledge is power”, F. Bacon), que intentar corregirle sus errores al medievalista Vidal, pues es evidente que lo suyo está dentro de la idiosincrasia del cruzado español y no es por falta de información.

Hoy todos los euskaldunes o vasco parlantes usamos la palabra “zuhaitz” para lo que en castellano se dice “árbol”. Es curioso que la palabra “zuhaitz” sea suletina (zuberotarra) y que en los textos escritos o en canciones como en el “Gernikako Arbola” de Iparragirre se use el término romance “arbola”.

Se cree que los euskaldunes usábamos antes el término “Haritz” (roble) como sinónimo de árbol, ello nos da a entender su gran abundancia en el pasado. Julio Caro Baroja en su libro “Sobre historia y etnografía vasca” resume así está cuestión: “Según a demostrado G. Lacombe, en vascuence ocurría lo mismo que ocurría en indoeuropeo, que las ideas de bosque, árbol y roble estaban estrechamente relacionadas, que la referida palabra “aritz” significaba roble o árbol genéricamente en alto navarro y vizcaíno”. En Lapurdi “aitz-gorri” es también carvallo, roble.

Pero, como dicen Caro Baroja y Lacombe, no es algo exclusivo del euskera bizkaíno o alto navarro, sino que también lo era del indoeuropeo de donde vienen casi el 100% de los idiomas europeos incluido el castellano, todos menos el euskera y los idiomas ugrofineses. El euskera tiene préstamos de muchos idiomas cogidos a lo largo de sus miles de años, sobre todo del latín, pero como los tiene cualquier idioma del mundo, incluido el castellano.

Los árboles hacían muchas veces de mojón entre los vascos, como el árbol Malato en Luiando, “a dos leguas de Arrigorriaga” y que sería una encina que marcaba el final del señorío de Bizkaia.

Resumiendo mucho, podemos decir que el roble o “haritza” era nuestro árbol sagrado por antonomasia y que se realizaban reuniones territoriales y ferias bajo su sombra (como el árbol de Gernika). El primer rey de Pamplona será Eneko Aritza (Eneko "el roble" deformado en euskera de la comarca pirenaica originaria de esta familia como “arista”).

La encina “artea”: tiene casi la misma importancia que el roble, su culto es común a la cultura indoeuropea celta y sus “druidas”, palabra ésta que significa “roble” en griego.

El Haya o “(f)pagoa”: se realizaban también ferias y reuniones bajo su sombra. Existen hasta 4 inscripciones dedicadas al Dios “fagus” en la Aquitania euskalduna de época romana (“ausko” en plural “auski” más el gentilicio “–tania”). Tenía un carácter más sagrado que otros árboles y se cree que no se pronunciaba su nombre por lo que nos ha llegado a nuestros días latinizado en euskera, siendo en algunas regiones un árbol autóctono (pago=pagus).

El hecho es que a finales de abril los mozos de muchos pueblos aún hoy talan un haya, la podan y la colocan en lugar determinado para que permanezca allí el mes de mayo, se llama la “maiatza”. Se cree que así se preservan tierras y viviendas de posibles daños, sobre todo del pedrisco y de las tormentas con sus temibles rayos.

Con el cristianismo este culto pagano (del mismo término latino "pagus", aldea) se convirtió en el día “de la exaltación de la Santa Cruz”, colocando cruces donde antes se colocaban hayas, bendiciendo cruces de espino y colocándolas en los campos o en las puertas de los caseríos. Este día se celebran romerías a las ermitas que están en advocación de la Santa Cruz, como en Bizkargi en Etxano (Bizkaia) o en Eskoriatza (Gipuzkoa). En Bergara había un “pagobedeinkatu” (haya bendecida) donde se ponía una cruz cuando el cura iba a bendecir los campos.

Aunque, la explicación del nombre latino, puede venir de su tardía aparición en los montes vascones, pues el haya no entra en el sur pirenaico hasta el primer milenio a. C., llega de Centro Europa y se va expandiendo, según explica en su libro “Campesinos vascones” Alberto Pérez de Laborda.

El fresno: usado para flechas, arcos y amuletos vascos (“kuttunak”, palabra que es usada en femenino como diminutivo cariñoso).

El tejo: presente en el escudo de Gipuzkoa, uno por cada tenencia Nabarra (Aitzorrotz, Oarso e Iputz, que da nombre a la actual provincia y que coinciden, prácticamente, con los dialectos del euskera y los pueblos vascos prerrománicos). Machacando las hojas del tejo se crea un fuerte veneno para los enemigos o para suicidarse y su madera era usada en flechas, dardos o lanzas por el mismo motivo.

El bosque, sus árboles y su Basajaun eran sagrados dentro de la religión autóctona vasca precristiana, incluso para cortar su leña se requería un ritual: “Guk botako zaitugu eta barkatu eiguzu” (nosotros te vamos a tirar y perdónanos), que recogía el lekeitiarra M.R. Azkue, primer presidente de Euskaltzaindia. El propio Azkue cuenta que, cuando se vendía un bosque, éste se encoleriza y siempre solía caer algún árbol que podía aplastar a cualquiera que pasar por él.

Señalo que es el antepenúltimo ataque al euskera, pues antes de acabar este artículo me ha llegado este otro mucho más doloroso provocado por “la ley del vascuence” que zonifica el euskera y lo proscribe en zonas del sur del Estado baskón: la ikastola de Lodosa-Sartaguda quiere hacer por Santa Agueda “un acto con el que, además de recaudar fondos para ayudar a Ibaialde Ikastola a salir de la situación actual, buscamos también denunciar el apartheid lingüístico padecido por aquell@s padres y madres que optan por una educación íntegramente en euskera para sus hij@s y la discriminación que estos padecen por parte de un gobierno (sic) de navarra (sic) que, pertrechado tras la Ley del Vascuence, ignora por completo a una parte importante de la sociedad Navarra”, los que quieran colaborar, pueden escribir a: lodosartaguda@gmail.com”