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NABARRAKO KONTSEILU NAZIONALA/EL CONSEJO NACIONAL DE NABARRA

NABARRAKO KONTSEILU NAZIONALA

EL CONSEJO NACIONAL DE NABARRA

NKN 

Joseba Ariznabarreta



1.- ACEPTACION rotunda, sin ambigüedades, de que cualquier resultado político pende siempre de la relación de fuerzas en presencia.

Todo fenómeno en el ámbito de las ciencias sociales, es una relación. A las ciencias políticas en general, les incumbe el estudio de aquellas relaciones sociales que se originan y/o se mantienen siempre por el ejercicio o la amenaza de la violencia. 

Pero, ni siquiera toda violencia es de carácter político, sino sólo la violencia organizada, duradera y socialmente estructurada. Es decir, que sólo mediante el uso de la violencia puede ser abolida la violencia de todo género que nos explota, reprime y pretende “normalizar”. Por eso, la acumulación de violencia que seamos capaces de reunir o ejercer debe determinar los límites de los objetivos alcanzables en cada momento.

Los que rechazan a priori la violencia como instrumento de defensa se convierten ipso facto en cómplices de la violencia de los demás y se automarginan del grupo social que se constituye en sujeto político, para engrosar las filas de otra mayoría, la del imperialismo español y francés, en nuestro caso. 


El “pacifismo” no es más que la máscara con que se reviste el imperialismo para disimular, de mala manera, sus permanentes intenciones y prácticas exterminadoras.


Cualquier grupo social con un acervo de fuerza suficiente para alterar el complicado y siempre tenso equilibrio- recuérdese la imagen heracliana de la flecha y el arco- puede considerarse un potencial agente político. 

Lo que ahora necesita para convertirse en tal, es cobrar conciencia de su propia especificidad objetiva y traducirla políticamente. Ello significa perfilar conscientemente su identidad en el plano ideológico, delimitar políticamente sus objetivos, esbozar con detalle suficiente las condiciones generales que posibilitan el mantenimiento y/o el desarrollo sin obstáculos de su lugar y su función en la historia; en una palabra formular los principios generales que regulen y dirijan la actividad política del grupo en los diferentes ámbitos o frentes de actuación.


Fijar la estrategia general y las posibles tácticas a tenor de las circunstancias que un grupo social –el pueblo vasco en nuestro caso– debe seguir a corto, medio y largo plazo, es una tarea tan difícil como ineludible. Que las masas populares se identifiquen con ella es igualmente imprescindible. 

Sólo la fusión de esos dos requisitos objetivo y subjetivo constituyen o conforman el sujeto político como tal. La existencia de tal sujeto es la garantía de la conservación de la identidad de un grupo social determinado. 

El abandono del ámbito político, es decir, del campo donde tienen lugar, por definición, la confrontación y la negociación políticas, conduce inexorablemente a la desaparición del grupo social que por uno u otro motivo comete el error.


La política pues, tanto en la práctica como en la teoría es el arte y/o la ciencia de fijarse y perseguir objetivos adecuados a la fuerza de que se dispone. Si no disponemos del mínimo de fuerza suficiente para forzar al enemigo a adoptar medidas contra su voluntad no hay por el momento ninguna posibilidad de iniciar una ofensiva política. 

Si las batallas políticas decisivas pueden ser posibles en el futuro, habrá que esforzarse en prepararlas mediante las actividades adecuadas tratando de evitar el fomentar falsas ilusiones que acarreen frustraciones además de facilitar respuestas políticas más contundentes por parte de los enemigos de Euskal Herria. 


Nuestro país convertido ahora mismo en puro objeto estratégico padece las consecuencias de la estrategia de sus enemigos que tienden a debilitarlo progresivamente. Así en el futuro no podrá, por carecer de fuerza para ello, convertirse en sujeto político ni ocupar un lugar en la historia. Toda la fuerza espontánea que despliega inútilmente es utilizada por el enemigo para reforzar su posición y de esta manera, lograr su único destino: nuestra extinción.


2.-ACEPTACION de la democracia como forma de organización global de la futura sociedad vasca.

Se busca con ahínco, por considerarlo absolutamente necesario, un debate amplio, sincero y en profundidad sobre la situación y el futuro políticos de nuestro pueblo. En este marco es posible –y exigible – no sólo soportar o tolerar un debate sino estimularlo y fomentarlo a fin de que no sean las posiciones partidistas las que establezcan y definan el orden jerárquico de la razón política en nuestro país. La discusión constante, osada pero sin acritud sobre cuestiones de ideología, de estrategia y de táctica en el seno del movimiento vasco de liberación, es una condición ineludible de eficacia política.


La democracia, al menos a partir de la aparición en escena del estado, es el conocimiento real institucionalmente fijado y jurídicamente expresado de los sujetos políticos que habitan en un ámbito geográfico delimitado de forma que todos ellos tengan plenas y efectivas garantías de que la consecución de sus objetivos como conjuntos sociales específicos no van a ser arbitraria y violentamente obstaculizados o impedidos.


La democracia es una estructura política susceptible también de quebrarse y recomponerse, pero en algunas latitudes su larga duración y las ventajas que ha reportado y reporta, han convencido a la gran mayoría de los ciudadanos del bien común que supone su mantenimiento. En todo caso ninguno de los sujetos políticos constituyentes hace jamás dejación de los controles de diverso orden que garantizan su existencia como tal sujeto político y que son el único aval de que dispone para seguir ocupando un lugar bajo el sol.


Obviamente la democracia debe imperar también en el seno de la organización que dirija o encabece el proceso de liberación nacional. No deben admitirse tutelajes o vigilancias, pretorianas o de otra índole, que interfieran por vía externa las decisiones libre y mayoritariamente adoptadas en el interior de dicha organización.


3.- La EXIGENCIA INMEDIATA de un Estado moderno con las funciones, competencias y régimen que las circunstancias de todo género permiten y exigen en la actualidad, núcleo esencial en torno al cual debe girar necesariamente una estrategia vasca de liberación democrática o nacional en la presente etapa. Ninguna otra forma de estructuración política a la sombra de un estado que no sea el nuestro debe aceptarse ni siquiera como estadio intermedio.

Sean las que fueren las formas de estructuración política efectivas por las que hayamos de pasar, ninguna constituye para nosotros más que un marco impuesto desde el que seguiremos exigiendo, en mejores o peores condiciones, la plena soberanía estatal.


“La libertad nacional es el primero de los derechos humanos y la condición de todos los demás. El Imperialismo es especie de totalitarismo”.

Ante la idea generalizada de que la Unión de Estados Europeos vaya a diluirse en una “Europa de las regiones”: “Todos los estados europeos van a tener que ceder por grado o por fuerza a impulsos de un inexorable destino económico natural”; aquí sostenemos precisamente todo lo contrario: que los estados despóticos que nos oprimen nunca cederán por sí mismos ni tampoco a impulsos de ningún ciego destino, ni un ápice de su poder; habrá que obligarles a hacerlo políticamente. 

Si no se les fuerza políticamente en sentido contrario, negociarán entre sí para obtener garantías de que los órganos europeos que se creen sirvan para mantener sus anteriores privilegios y objetivos por otros medios. 


Estos estados despóticos seguirán fieles en los hechos a objetivos que aparentemente dicen rechazar, reteniendo la sustancia totalitaria después de haber abandonado el caparazón y aún cuando puedan ceder algunas de sus atribuciones, se reservaran las esenciales: las atribuciones que les permitirán perdurar por un tiempo indeterminado. En el actual proceso de mundialización de todos los sectores económicos y sociales, la recuperación de nuestro Estado, como uno más en el concierto mundial, es la única garantía real de nuestra supervivencia como pueblo con todos nuestros derechos.



4.- A partir de la fecha en que los estados que denominamos modernos inician su desarrollo –en plena Edad Media– los distintos territorios que integran Euskal Herria no han gozado ya de otra independencia que la que les ha conferido y garantizado el hecho de haber formado parte del Estado Nabarro, cima de nuestro proceso de institucionalización del poder político. 


Por ello el estado español y francés han tratado – a lo largo de muchos siglos y con toda clase de medios– de acabar con el Estado Nabarro sin conseguirlo del todo. La historia nos enseña que nuestra lucha continua por la libertad ha sido la lucha por la recuperación de la estatalidad que el nacionalismo español y el francés han pretendido aniquilar. 


Los indiscutibles éxitos que han logrado –que constituyen el anverso exacto de nuestros fracasos – solo tienen explicación en una cuasi-permanente incapacidad para dotar al admirable espíritu de lucha de nuestro pueblo de la racionalidad política que lo convierta en sinónimo de eficacia. 

La espontaneidad malgasta la energía popular en múltiples batallas inconexas, desplazadas e inoportunas que nos han conducido además en múltiples ocasiones, hasta la tragedia en forma de luchas fratricidas.


Para alcanzar el objetivo, los componentes de este colectivo nos comprometemos a impulsar –en pie de igualdad con todos los grupos que confluyen estratégicamente en la misma dirección– la formación de un órgano que represente, reúna y canalice toda la energía política que el pueblo vasco viene desplegando por la independencia, la democracia y la libertad.

Todo paso anterior al objetivo inmediato (recuperación del Estado Nabarro) deberá ser utilizado como medio para lograr el fin pero nunca aceptado como fin en sí mismo.


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HERRI-EXISTENTZIA

HERRI-EXISTENTZIA
Aitzol Altuna Enzunza



Inperialistek euskarari egiten dizkieten erasoak, ez dira hizkuntza bati eginikoak, herri oso bati baizik. Hizkuntzak ez dira erasotzen (ez bada baldarkeriaz hitz egiten direlako), erasotuak, hizkuntza horiek hitz egiten ditugun pertsonak gara. Euskal Herrian erasotua ez da gure hizkuntza, euskaldunak baizik.

(Aritz Ibarraren margoa) 

Herri menperatu baten hizkuntza, gutxitutako hizkuntza da beti: “Historian zehar edo gaur egun, bazterketa, jazarpena edo debekua pairatzen duen hizkuntza oro jo daiteke gutxitutako hizkuntzatzat”. Egunero bizi dugun egoera da, eta horrek ohitzea ere ekar dezake. Normala ez dena, normaltzat hartzea.


Gurea bezalako nazio menperatu batek, menperatuen konplexu guztiak ditu: gure menperatzaileek euren egokitasunera moldatutako historian sinestea, euren mugetan eta euren araudiarekin euren hauteskunde eta administrazioan parte hartzearen etengabeko frustrazioa, kultura eta hizkuntza menperatuaren ordezkapena menperatzailerena “ontzat” eta “naturaltzat” hartuz (prozesu horretan nahiko aurreratua gaude gainera) eta abar. Baita, euskaldunak etengabe erasotuak izan gaitezkenaren “normaltasuna” (http://nafarzaleak.blogspot.com/2015/12/250-anos-de-leyes-contra-el-euskera-y.html).

Euskarak, Nafarroako Erkidego Foralean edo Iparraldean, jasaten dituen murrizketak eta erasoak, edo EAEn aurrera egiteko dituen arazoak, normaltzat hartzen ditugu: “Nire hizkuntzak zure Estatuaren oinarriak astintzen baditu, horrek esan nahi du, ziur asko, zure Estatua nire lurrean eraiki duzula” (Ape Musa, idazle eta intelektual kurdua 1920-1992). Espainia eta Frantzia Estatuetan, euskaldunak, espainola eta frantsesa ikastera behartuak gaude, baina euskara erabiltzeko eskubidea ez dugu bermatuta.





Gure hizkuntza ikasteko edo hitz egiteko ditugun eragozpenak eta ezintasunak, ez genituzke onartuko beste esparru guztietan: ez dugu inork gu lapurtzen uzten, ez ditugu sexu erasoak onartzen edo norbait hiltzea. Baina gutxitan aurre egiten dugu gure hizkuntza erasotzen dutenean, aztoratu bai, ekintza zuzenak bideratzea eta antolatzea ez, hor bai jotzen ditugulako Estatu okupatzaileen lege eta epaileak “arrotzak” bezala, gureak ez direnaren ziurtasuna dugu orduan, euskaldunen etsai sutsuak.



Gure Estatua berreskuratzea gaurko arazo larriei erantzuteko beharrezkoa dugu: berrikuntzan dugun atzerapenari (ekonomian), inmigrazioari, enplegu politika desegokiari, emakumearen diskriminaziori, euskaldunok jasandako errepresio politiko-judizialari… eta gure hizkuntzaren egoera negargarri. Horiek ez dira “naziogintzaren” zereginak, horiek Estatu baten antolakuntzaren elementuak dira.

Beraz, euskaldunok behar duguna gure Estatua da, horrek emango baitigu ditugun arazoak konpontzeko lanabesak. Baina ez dugu zertan berri bat eraiki, zorionez, guk Estatu bat badugulako, espainolek eta frantsesek armen bidez menperatu, zatitu, bere historia manipulatu eta politikoki desaktibatu dutena: Nabarra Estatua, Euskal Estatu okupatua. Estatu propio barik, gure identitatea galdua zen aspaldi, hizkuntza barne. Estatu propio batekin, euskaldunak ez dugu gure etorkizuna bermatuta, baina oso argi dagoena, Estatu propio barik, euskaldunak jai dugula.

Euskaldunak nazio gisa bizirik irauteko lehenengo eta garatzeko ondoren, ezinbestekoak diren baldintzak zeintzuk diren eta haiek gauzatzeko bideak behin betirako finkatu behar ditugu. "Talde edo giza banakako estrategiatik herri estrategiara pasatu beharra daukagu, gure herriaren errealitatearen diagnostiko amankomuna finkatzea, diagnostikoan oinarriturik burujabetzaren bidean hartu beharreko neurriak eta bitarteko pausuak adostea. Hortaz, euskaldun guztiok ados gaude". 

Baina euskaldunok ez dugu herri edo nazio eztabaidarik behar, horretan ez dugu zalantzarik eduki behar eta. Euskaldunak behar duguna, gure nazioaren etorkizuna bermatzen duen egitura politikoa da, gure Estatua berreraikitzeko estrategia: Estatua Berreskuratzeko Biltzar Nazionala osatzea, duen izena duelarik. Nazio kontzientzia horretan, nafar Estatu zapalduaren kontzientzia duen oro sartzen da, euskara jakin edo ez.



Oraindik irakur dezakegu politikariei horrelako esaldiak: “Arazo handiak daude euskal herritar nor den edo izan litekeen erabakitzeko. Herritartasuna ikuspuntu bat baino gehiagotik osa daiteke. Batzuentzat, kultura ezaugarri jakin batzuk betetzen dituztenak dira euskal herritar: euskaraz egitea, esate baterako; beste batzuek jatorriari begiratzen diote: norbera eta norberaren arbasoak Euskal Herrian jaioak izatea; beste batzuek lurraldetasunari soilik: Euskal Herrian bizitzea; eta abar.”.

Estatua duten herriek edo nazioek ez dute “indefinizio” arazo hau, lege bat jartzen dute eta betetzen dutenak dira Estatu horretako hiritarrak, beste oro ez. Andorran, esate baterako, 25 urte ondoren lortzen da hiritartasuna; Suitzan, etapa ezberdinetan lortzen dira bozkatzeko eskubideak, lehenengo auzoko arazoetan parte hartzekoak, gero udalerrikoak, gero kantoizkoak eta azkenean nazionalak; Espainian eta Frantzian ere epe eta baldintza batzuk daude hiritartaduna lortzeko, objektiboak (hizkuntza, kultura, historia eta politika antolakuntzako azterketak), eta beste batzuk momentu politikoaren eta interesen arabera aldatzen direnak “el interesado deberá acreditar buena conducta cívica, y suficiente grado de integración en la sociedad española”, Frantzian ere existitzen dena (Ikus: http://nafarzaleak.blogspot.com/2014/08/la-nacionalidad-y-quien-es-nabarro.html).

Baina Estatu batek hiritartasuna eman edo inposatzen dizu, ez nazioa. Nazioa ezin da inposatu edo eman, nazio batekoa izatearen kontzientzia giza banakako bakoitzaren baitan baitago (definizioz), eta Estatuek ez daukate indar nahikorik kontzientzia hori bat-batean aldatzeko, nazio horren desagerpen fisikoaren bitartez ez bada edo herri horren ordezkapenaren bidez.



Estatu menperatuek eta Estaturik gabeko nazioek bakarrik dugu subjektu politikoa nor den definitzeko arazoa, oso erraza danean: Estatua berreskuratzearen aldekoak gara “gu”. Estatua berreraikitzean hiritarrak guk ezarritako legeak betetzen dituztenak izango dira, munduko beste Estatuetan bezala.

Euskal sena duen bati ezin zaio beste naziorik inposatu, baina bai jaio ez diren bere belaunaldiak horretara behartu. Horregatik, euskaraz hitz egin eta euskal sena dugunok gara euskaldunak, eta subjektu politikoa izango gara indar nahikorik metatzerik badugu, bestela, gure herri menperatu honek ez du etorkizunik. Baina ez da nahikoa euskaraz hitz egitea, gure herriaren etsai diren inperialisten artean badaude euskaraz dakienik, oraindik gutxi batzuk badira ere.

Nikolas Makiavelok esan bezala, “zailagoa da menpe bizi den nazio bat askatzea, librea den bat menperatzea baino". Erresistentzia da gure herriaren existentzia, euskara da gure “herri-existentziaren” ezaugarririk argiena eta garbiena. Abenduaren 3a, euskara eta Nafarroako Estatuaren Eguna da, txanpon beraren bi aurpegiak.


ASKATASUN EGUNA OSPATZEN DUGU

ASKATASUN EGUNA OSPATZEN DUGU

Aitzol Altuna Enzunza



Abuztuaren 15ean Pasai Donibanen “Askatasun Eguna” ospatuko dugu. Han batuko garenok argi dugu nafar guztion helburua gure Estatua berrezarri eta martxan jartzea dela. Estatua soberanoa da, beraz bere lurraldean ezin lezake onartu beste Estatu baten presentzia. Ezin du beste Estatu baten ejertzitorik onartu, ezta inolako funtzionariorik, administraziorik, alderdi politikorik ezta bozketarik ere.w

Gure Herriak subjektu politiko bihurtuz gero berreskuratu dezake soilik bere Estatua. Nazio buruek indarrak batu eta pausoak markatu beharko lituzkete, estrategia deritzona, baina indarra Herriek dute. Beraz, Herri honetan sinesten ez duenak ez dadila etorri.

Herri honetako indar guztien helburu bakarra gure Estatuaren aktibazioa izan behar du askatasuna lortzeko lehen pausua bezala. Horretarako behar ditugun egitura politikoak sortu behar ditugu, behin-behinekoak definitibo bihurtu arte Nabarrako gure Estatua askatzean.

Baina Estatua edukitzeak ez dakar berez askatasuna. Estatua eduki zenezake eta Herri libre bat ez izan, gaur egun espainolak eta frantsesak ez diren bezala. “Estatu askea, Herritar askeentzat” zen gure aurreko nafarren goiburua, gaur ere bizirik dirauena. Estatua da lehen urratsa Herri libre bat izateko, bigarren pausua da Herri horrek Estatua kontrolatzea eta ez gutxiengo batek.

Horregatik totalitarismo modernoak, munduaren begiradapean aurrera egin ahal izateko, demokrazia itxura hartu du. Demokrazia baten elementuak ditu: alderdi politikoak, parlamentuak, bozkatzeak, erregioentzako autonomia ekonomiko maila bat beharrezkoa badu, prentsa askatasuna, elkartzeko askatasuna eta abar. Espainia eta Frantzia demokrazia itxurako Estatuak dira, baina pentsatuta daude menderatutako Herriek ezin dezaten askatasunez erabaki zer izan nahi duten. Herri bat derrigortua dagoenean Estatu baten egoten, ez dago demokraziarik; problema nazional bat duen Estatua ez da Estatu demokratiko bat.

Gogoan izan dezagun Nazioarteko Zuzenbidearen babesa dugula, Haya-ko Justizia Auzitegiaren 2010eko uztaileko 22ko ebazpenak erakusten duen bezala. Nazio Batuetako organo judizial garrantzitsuenak esandakoa laburtuko dut: “Nazioarteko Zuzenbidean ez dago araurik, Independentzia Deklaraziorik debekatzen duenik”. Horrela ez balitz, Estatu guztiak bertan behera geldituko ziren, denek eduki baitute hastapen bat. 1936. urtean munduan 74 Estatu zeuden, gaur egun 200 bat daude. Europa osoan 5 Estatuk bakarrik dute 200 urte baino gehiago, eta euren mugak asko aldatu dira epe horretan.


Nafarzaleok aldarrikatzen dugu, nazio honek beharrezkoa duela oinarri sozial zabal bat duen behin-behineko gobernu bat, 778eko abuztuaren 15ean eta 824 urtean baskoiak sortu genuen modukoa. Gure Estatuaren sortzea ospatuko dugu Pasai Donibaneko portuan biltzen garenok, gure arbasoei inperialismoaren aurrean eginiko defentsari zor baitiegu gaur hemen gu zutik egoteak, naiz eta gure Estatua inperialismoak zapaldua jarraitzen eduki. 

¿QUÉ DEFINE LA NACIONALIDAD?

¿QUÉ DEFINE LA NACIONALIDAD?


Aitzol Altuna Enzunza



Desde la Revolución Francesa, los gobiernos de los Estados se han dado cuenta de que es más fácil gobernar sobre una nación que sobre varias, pues tienen normalmente diferentes lenguas, costumbres y organizaciones político-administrativas, y siempre hay entre ellas alguna que prefiere constituir su propio Estado (o recuperarlo si fue conquistado) ante la presión de la nación más poderosa (metrópoli), siempre dispuesta a explotar económicamente a las demás y pasar por encima de los derechos lingüísticos y culturales de las naciones más pequeñas (imperialismo), incluso aludiendo a la excusa de una supuesta mayoría “democrática”, olvidándose que para ello todas las demás naciones deberían de aceptar libre y voluntariamente formar parte de ese Estado y de ese juego de mayorías, lo cual rara vez ocurre (Suiza). Es más, la confusión Estado-nación hace más fácil que un mal gobierno aguante en el poder sin que el Pueblo se rebele en nombre de un supuesto bien superior que sería la consolidación de esa nación (de ahí la sentencia “antes una España roja que rota”).

Pero, ¿Qué define la nacionalidad? La respuesta está en el artículo del 1 de febrero del 2017 “How do people define their national identity?”, publicado en el periódico norteamericano The Washington Post por el periodista Adam Taylor sobre un estudio de Pew Research Center, centro dedicado a investigar actitudes y tendencias globales (http://www.pewglobal.org/2017/02/01/what-it-takes-to-truly-be-one-of-us/). Pew Research Center ve claramente que el idioma es uno de los pilares fundamentales (a veces casi el único pilar) por el cual una persona identifica a los miembros de su nación: “El estudio de Pew encontró que en cada país que sus investigadores analizaban, el idioma era lo que realmente delimitaba su identidad nacional. El resultado más alto se encontró en los Países Bajos, donde más del 84 por ciento de la población cree que es vital hablar holandés si realmente quiere ser holandés. Pero en todos los países, una mayoría dijo que era muy importante hablar el idioma nacional”.

¿Pero qué ocurre cuando un Estado tiene varios idiomas, comparte un idioma con otras naciones o está compuesto en su origen por varias naciones o gentes de muy diversa procedencia? El estudio de Pew añade que, por ejemplo “(…) la mayoría de los estadounidenses no creen que donde alguien nace realmente define si puede ser estadounidenses o no. ¿Qué significa ser un americano? Por lo demás, ¿qué significa ser japonés, húngaro o australiano? En todo el mundo, la forma en que definimos nuestra identidad nacional es complicada y a menudo fluida. Sin embargo, puede que se sorprenda al descubrir cómo los diferentes países suelen tener medidas similares de quién es uno de nosotros y quién no”. Cuando el idioma no es exclusivo de esa nación o esa nación tiene más de un idioma, el otro pilar es una cultura común, cultura en un sentido amplio como la entienden los americanos (American way of life).

Frente a los pasaportes o los “papeles” que un Estado otorga a una persona para poder trabajar en el territorio que domina o ciudadanía, la mayoría de las personas se identifican como parte de un mismo colectivo o nación cuando todos hablan el mismo idioma y participan del mismo sistema cultural. Es decir, incluso en un país tan heterogéneo en la procedencia de sus habitantes como es USA, el Pueblo estadounidense tiene claro que los de su nación son los que hablan inglés pero si además comparten sus costumbres y tradiciones. Esta realidad del nacionalismo estadounidense, enlaza directamente con una de las primeras acciones del nuevo presidente de Estados Unidos Donald Trump: eliminar el castellano o español de la web de la Casa Blanca. El castellano es hablado por el 17% de los estadounidenses, pero no es un idioma oficial de ese Estado. España va más allá, pues la Moncloa no tiene una web por ejemplo en catalán (sólo los encabezados), aunque este idioma sí sea oficial en una parte importante del territorio de ese Estado y lo hablen casi 10 millones de personas (más del 20% de los habitantes de España). En Francia los idiomas que no sean el francés, ni siquiera tienen la categoría de “oficiales” ya que en el artículo 2 de su Constitución dice que el único idioma de Francia es el francés y pese a firmar la Carta Europea de Lenguas Minorizadas o regionales de 1992 ésta no se cumple.

El estudio de Pew añade que “En la mayoría de los países encuestados, ya existe algún requisito de idioma para la ciudadanía. De hecho, las pruebas de ciudadanía se han vuelto más duras en los últimos años, a medida que las preguntas culturales cada vez más oscuras han comenzado a aparecer”. Hoy en día para conseguir la nacionalidad o mejor dicho la ciudadanía española o francesa por ejemplo, hay que pasar un examen bastante exigente en cuanto al conocimiento del idioma único, las costumbres únicas, la historia única o las estructuras administrativo-políticas del país, examen que ni sus propios nacionales aprobarían mayoritariamente (http://www.20minutos.es/trivial/182/pasarias-el-test-para-obtener-la-nacionalidad-espanola/).

Sólo el 9% de los españoles y el 10% de los franceses creen que sus nacionales son los que tienen el pasaporte o ciudadanía de su Estado y también una minoría condicionan la nacionalidad española o francesa a haber nacido en su territorio (el 34% y el 25% respectivamente). Para los españoles y más aún para los franceses, son españoles y franceses (66% y 77% respectivamente) sobre todo los que hablan el único idioma que consideran nacional: el castellano y la langue d'oïl en su dialecto franciano (francien), pero si además comparten una “cultura común” (el 44 y 45% respectivamente), que en el caso español por ejemplo se relaciona con temas muy folclóricos como la canción española, el baile del sur, selecciones deportivas, una serie de comidas (paellas o la tortilla de patatas), sentido del humor y alegría desmesurada, picaresca etc., además de una supuesta y falsa historia común de destino universal (http://nafarzaleak.blogspot.com.es/2014/11/espana-no-existe-ni-ha-existido.html).

En nuestro caso, es evidente que tener pasaporte español y francés no nos convierte en “nacionales” españoles y franceses, ni siquiera desde su punto de vista. Incluso la última Constitución española acepta la existencia de diferentes “nacionalidades” en España aunque supeditadas a la “gran nación”, muy al estilo francés. Para ser españoles o franceses según ellos, deberíamos de renunciar a nuestro idioma (o idiomas si sumamos el gascón), a nuestras costumbres y a nuestro Estado con sus leyes propias o Fueros. Esto último, la renuncia a Nabarra y a los Fueros -es decir a nuestra historia y a una parte sustancial de nuestra identidad-, ya lo ha hecho el nacionalismo vasco por un ficticio Estado de Euskadi (aunque el independentismo o estatalismo propio es minoritario en sus filas) y un triste estatuto de “autonomía” o “amejoramiento” (¿existe Iparralde?). Cambiar el nombre de Euskadi por Euskal Herria desde mediados de los años 90, no aporta nada sino que aumenta la confusión.

El mantener y hablar nuestro idioma nacional, el euskera o nabarro, es sinónimo de rebeldía al imperialismo y por tanto un acto democrático, y denota una incuestionable resistencia a nuestra asimilación como Pueblo o nación. Del mismo modo, aprender nuestra historia, mantener nuestra cultura y ¡qué decir de nuestras leyes nacionales o Fueros!, constituyen un muro mental infranqueable para convertirnos o ser asimilados por españoles y franceses.

El imperialismo lo sabe e intenta impedirlo por todos los medios siempre que puede, siendo más sibilinos unas veces –leyes, jueces o reformas educativas- pero sin renunciar a formas mucho más violentas como la centralización y las diferentes matanzas que continuaron a la Revolución Francesa (4.000 muertos por no saber francés en Iparralde) o la represión tras las Guerras Carlistas en España, así como durante los diferentes tipos de totalitarismos en los que ambos Estados imperialistas siempre están inmersos.

Como el artículo publicado por The Washington Post dice: “En la época moderna, algunas lenguas se han convertido en símbolos de los movimientos independentistas, como el euskera en España (sic)”. El euskera, nuestra historia, nuestro Estado de Nabarra, nuestros Fueros o nuestra cultura en general, son muros de nuestra resistencia al totalitarismo imperialista y éste lo sabe.

Gora Nabarrako Estatu Forala!




HIRU LEHENDAKARIEN HERRIA GARA



HIRU LEHENDAKARIEN HERRIA GARA

Aitzol Altuna Enzunza



Beti Herri bitxia izan garen ziurtasuna eduki dugu euskaldunok, batik bat gure hizkuntza zaharra eta ezberdina dela dakigulako. Baina ez da hori “bitxi” egiten gaituen gauza bakarra. Erromatar Inperioko Mendebaldea “barbaroek” konkistatu zutenean, euskaldunak gure burua antolatzeko kapazak izan ginen Herri bakarra gara. Erromatar aurretiko zeltak (galestarrak salbu), iberoak, fenizioak eta gurea baino garatuago zeuden beste Herri guztiak historiaren kronika zaharretan desagertu ziren. Euskaldunak, ia ezerezetik, gure Estatua sortzeko gai izan ginen, Baskonia zuen izena eta Nabarra da haren alaba.

Gure Estatua heldu zen lurralde osora gure hizkuntza berriro zabaldu genuen, latinagatik erabat eraldatuta badago ere. Gure Estatuan mantenu genituen gure antzinako erlijioa eta pentsamoldea erromatarrek ekialdetik ekarritako giristino eta grekoen pentsamenduekin nahastua bada ere. Gure Estatuan mantendu eta osotu genuen gure modelo politiko propioa edo zuzenbide piriniotarra -Foruak-, latindar edo germaniarren ordenamenduetatik berrikuntzak hartuaz bada ere. Horrela, gure buruari eman genion Estatua ez zen Herriaren gainetik ipini, eguneroko borroka politikoa den horretan Herria ez zen zapaldua izan, demokraziaren erroa dena. Gizadiaren historian eta bizitzaren arlo guztietan, giza talde edo Herri batek, besteengandik beharrezkoa duena hartzen du, norberarena berriztatuz eta garai berrietara moldatuz, baina sekulan bere nortasuna galdu gabe, horrek definitzen du Herri bat, besteok seinalatzea: hor daude euskaldunak!

Gaur egun ere gure Herria erabat bitxia da, baina erabat ilogikoa delako. Herri zaharra izanik, gure hizkuntza berriro ikasi beharra daukagu, burua galdua duen agure edo atso zaharrak bezala. Oraindik Herria auzolanean aritu behar da euskararen alde dirua biltzeko, korrika zoro batean leku batetik bestera, nahiz eta teorian “autonomia” ekonomikoa eduki gure Herriaren beharrak asetzeko. Gaur egungo gure mugak ez dira guk emanikoak gure errekurtso naturalak ustiatzeko, adibidez errekasto txiki batek banatzen du Iparraldea eta Hegoaldea erreken isuri naturalaren kontra, bestela eta garbiki Gipuzkoa eta Bizkaia ere Iparraldea izango ginen eta. Milaka urtetan gurea izan den lurraldean beste Herri batzuen existentzia onartzen dugu; are gehiago, egun, Herri berri hauek dira gure lurretan agintzen dutenak gehiengoa izan edo ez izan. Eurokin goaz eurek ezarritako hauteskundeetara euren arauekin jokatuz. Eurek irabaziz gero jai dugu eta guk irabaziz gero, bere Ahaide Nagusiak datoz (gobernu zentrala eta euren epaileak), eta jai dugu baita ere.

Lehengo aste batean deblauki betikoa bota zidaten berriro ere nire nafartasuna agertu nienean, “baina zer dio zure NAN edo nazio agiriak? Espainola zarela, ez?” Eta nik erantzun behar izan nien: “Paperak eman dizkidazue nire Herrian lan eta bizitzeko atzerritarra banintz bezala, baina….2020an dute epemuga paper horiek, hain justu, frantsesek gure Estatua azpiratu zutenetik 400 urte beteko direnean”.

Azken bitxikeria aste honetan gertatu da. Badugu hirugarren lehendakaria edo gure lurralde batetako gobernaria. Urteetan Lehendakari bat genuela sinestarazi ziguten, noizbait euskaldun guztiak berriro batuko gintuzkeena, 1936ko Espainako Gerran izan genuen azken gobernuaren itzalpea luzea baitzen. Baina bat-batean, beste Lehendakari bi gehiago ditugu, hiru buru txapel batentzat. Zer gertatzen ari zaio gure Herriari bada?



Gure Estatua inbaditu, konkistatu eta zatitu duten horiek, oraindik ez dutela gure Herriaren indarrarekin amaitu, ez behintzat hiru lurraldeetan (beste batzuetan badirudi baietz baina); nahiz eta historiaren hainbat momentutan hiltzat jo (Frantses Iraultzaren eta Gerra Karlisten ondoren edo Erregimen Frankistan esate baterako), euskaldunok bizirauten dugu, eta edozein txinpartak sua piztu dezake. Momentuz gure Estatua hankapean dutenek “suteak” kontrolatzen dituzte ezer aldatu ezin dezaketen hautestontziak jarriz, baina denok dakigu hego-haizeak gurean duen eragina su berriztatzailea xaxatzeko. Gaur egun hiru Lehendakarien Herria gara gu, gure Estatu, Herri, gobernu eta lur bakarra menpean duen inperialismoa gure ama lurretik bota arte.



EL 15 DE AGOSTO ES EL DÍA DE NUESTRA INDEPENDENCIA

EL 15 DE AGOSTO ES EL DÍA DE NUESTRA INDEPENDENCIA 

Aitzol Altuna Enzunza




Todas las naciones tienen un día nacional donde conmemoran un hecho histórico. Los estadounidenses celebran el 4 de julio su “Independece day”, los franceses el día de la toma de la cárcel de la Bastilla por el Pueblo el 14 de julio o los españoles el 12 de octubre, cuando Cristóbal Colón llegó al continente americano. Los vascos hemos elegido celebrar el día en el que el padre del nacionalismo vasco, Sabino Arana, tras una conversación en el patio de su casa en Abando con su hermano Luis, fue consciente a los 17 años (por tanto en el año 1882), de que no éramos españoles. Es lo que se celebra el Aberri Eguna todos los domingos de Pascua desde 1932; se tomó ese día por ser el de la independencia de Irlanda de Inglaterra tras más de 700 años de ocupación, hecho que se produjo en el año 1921. Los irlandeses eligieron ese día por el pasaje de la Biblia donde los judíos lograron de manos de Moisés su liberación de la esclavitud que padecían en Egipto, siendo también la fiesta de la independencia nacional judía.

Es evidente que la conciencia nacional vasca fue resurgiendo durante todo el siglo XIX con las Guerras Carlistas de telón de fondo, ahí están los textos de Agosti Xaho o Antoine d'Abbadie por ejemplo, y tiene su culminación con Sabino Arana, cuyas ideas, no se puede negar, han dado el aliento a este Pueblo durante el último siglo. El historiador español Manuel Tuñón de Lara en su libro “Historia de España en el siglo XIX” (1974) comentaba sobre esta cuestión: “Por encima de hechos aislados anecdóticos, el rasgo esencial y original que tienen la Guerra Carlista en Euskalerria es su dimensión popular que viene a ser, ni más ni menos, que el primer signo de formación de una conciencia nacional”.


Pero, si cogemos la historia de los vascos desde que tenemos documentación escrita, la conciencia nacional aparece muchísimos siglos antes. La clave parece estar en los movimientos sociales y políticos que continuaron a la caída del Imperio Romano Occidental y que se llamaron movimientos bagaudas (“gente errante” en idioma celta), los cuales tuvieron su momento álgido durante los siglos V-VI. En nuestras tierras, los historiadores relacionan a los bagaudas con los Pueblos euskaros prerromanos. Es difícil pensar que los baguadas fueran simples campesinos descontentos y que pudieran tomar ciudades amuralladas tan importantes como Zaragoza; que tropas romanas, después visigodas, no pudieran con ellos y que la rebelión se mantuviese durante un período tan largo de tiempo hasta el siglo VII. El origen del núcleo del movimiento bagauda lo explicaba así el Catedrático en Historia Medieval José Luis Orella (Historia de Euskal Herria Tomo I): “El saltus (vasconum) permanece inalterable a lo largo de la historia romana sirviendo de soporte lingüístico y cultural de los vascones, los cuales encontraban en el saltus sus raíces más antiguas y el lugar refugio en los momento de acoso”.

Se puede considerar el movimiento bagauda como el inicio de la defensa de los Pueblos euskaros de su territorio y origen de su unidad, que tendría su continuidad con el nacimiento del ducado de Baskonia sobre el año 600 y que culminará con la creación del Estado baskón de Pamplona y de Nabarra entre los años 778 y 824 tras las Dos Batallas de Orreaga. En las crónicas francas ya se recoge esa unidad nacional, como en este texto del cronista franco Gregorio Tours del año 587 donde todos los euskaros aparecen bajo un solo nombre: “Irrumpieron los baskones (uuascones) de entre las montañas, bajaron a los llanos, devastaron viñas y campos, incendiando las casas, llevándose a muchos cautivos con sus ganados. Contra los cuales actuó a menudo el duque Austrovaldo, pero causándoles poco daño”.


La conciencia nacional de los baskones ya fue comentada en el siglo XIX por la Asociación Euskara de Iruñea-Pamplona, como en el libro de Arturo Campión (1854-1937) “Nabarra en su vida histórica”: “Los baskones se nacionalizaron en forma de reino de Nabarra. Durante un tiempo, difícil de acotar, baskón y nabarro fueron términos equivalentes (…) El edificio histórico se asentaba sobre la base étnica en cuanto esta se exteriorizaba mediante el idioma, las costumbres, las instituciones y la conciencia nacional colectiva”. Éste hecho histórico también fue descrito por el historiador estellés José María Lacarra (1907-1987) en su libro “Historia del Reino de Navarra en la Edad Media” donde comentaba que: “Las presiones exteriores acentuarán la unión y contribuirán a formar la conciencia nacional”. La evidencia de que las conciencias nacionales surgen en la profunda Alta Edad Media, es sostenido por historiadores como el anglosajón Adrian Hastings (1929-2001) en su libro “The Construction of Nationhood” (1997) o por el Catedrático emérito de Historia del Arte Moderno y Contemporáneo de la Universidad de Zaragoza Gonzalo M. Borrás (Teruel 1940).

El propio Lehendakari Agirre fue consciente de nuestra realidad histórica cuando en el exilio pudo estudiar la historia del Pueblo baskón: “(…) juzgo el reinado de Sancho el Mayor (1005-1030) sostengo que su genio indígena no solo sintió la unidad nacional sino que supo realizar una Confederación de Estados nacionalmente homogénea. (…) Esta tesis no solo encuentra eco en los tiempos del Mayor sino también en los que precedieron a la Monarquía Pirenaica en esos trescientos años de lucha contra el invasor germano que es cuando se forma realmente la nacionalidad vasca con voluntad de existencia y de lucha”.


La Primera Batalla de Orreaga-Roncesvalles tuvo lugar el 15 de agosto del 778 y fue la base Estado baskón y soberano de Nabarra, sería nuestro “Askatasun Eguna”, hecho épico recogido en todos los cantares de gesta europeos. Según el historiador artajonés Jimeno Jurio (1927-2002), en esta batalla habrían participado baskones de lo que hoy son Gipuzkoa, Alaba o Alta Navarra, baskones del norte como bearneses o gentes de Bigorre. Así lo atestiguaría un documento lapidario de Pasaia. La lápida actual de Pasaia es del siglo XVI y está en el barrio de San Juan (Donibane) dentro de un humilladero, por tanto es muy tardía, pero a sentir del lezotarra Lope Isasti (1565-1626) historiador contemporáneo a la misma, era una copia de otra más antigua. La lápida dice en latín: "En acción de gracias por la victoria obtenida y cumpliendo el voto hecho a Dios y a Santa María siempre Virgen por sí y sus compañeros de Pasajes (Pasaxe), vencedores, en la era (hispana) del 814 (año 778 d.C.), cuando fuimos a Orreaga (Orrierriaga) y al monte Pirineo, ahora llamado de Roncesvalles (Roncos Valles), a luchar contra el ejército de Carlo Magno, rey de los francos, con nuestro Pueblo de Basconia (Basconie popvulo)”.

Federico Krutwig Sagredo “Aberri-Egunaren erran-nahia orain eta lehen” (1978): "Euskalherriaren garhaipen historiko bat hospatzen den egun batetan finkatu behar lizateke. Neure aburuz hunelako fetxa historikoa Euskalherrian, Orstaroaren (abuztuaren) 15a izan da, noiz euskaldunek Frantziaren harmada Orreagan suntsitu bait zuten. Euskaldunen viktoria hau mundu osoan ezagutzen da”.

ZIRELAKO GARA, GARELAKO IZANGO DIRA

ZIRELAKO GARA, GARELAKO IZANGO DIRA

Aitzol Altuna Enzunza


Marco Tulio Cicerón (106 AC-43 AC): “No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser incesantemente niños”.

Jean-Jacques Rousseau (1712-1778): “El árbol de Gernika es el más antiguo, el primero, el padre de todos los árboles de la libertad".

Wilhelm von Humbolt (1767-1835): “Tendría que ser sumamente interesante ver desarrollada la circunstancias mediante las cuales este pequeño Pueblo consiguió, en tiempos en que en todas partes dominaba la opresión y la violencia, darse una organización que, tan alejada del despotismo como de la anarquía, respira enteramente un espíritu noble de libertad, cuyas beneficiosas consecuencias sobre las costumbres y su carácter todavía hoy son inequívocas”.

Frederic Le Play 1806-1882): “Después de haber estudiado las consuetudinarias de Europa coloco a los Fueros Vascos por encima de las leyes suizas”.

Arturo Campión (1854-1937): “Los baskones se nacionalizaron en forma de reino de Nabarra. Durante un tiempo, difícil de acotar, baskón y nabarro fueron términos equivalentes (…) El edificio histórico se asentaba sobre la base étnica en cuanto esta se exteriorizaba mediante el idioma, las costumbres, las instituciones y la conciencia nacional colectiva”.

Anacleto Ortueta (1877-1959): “Un Pueblo no está perdido cuando en su historia contempla el perfil de sus heroes nacionales. Sancho el Mayor, rey de los vascos (…) por la obra de nuestros antepasados vivimos. Vivimos, y somos dignos de vivir: ellos nos han preparado un porvenir venturoso: seamos digna continuación de nuestros progenitores”.

Jose Antonio Agirre (1904-1960): “Nabarra era el nombre nacional”.

Gregorio Monreal (1942): "El Reino de Nabarra ha sido la primera y la única expresión histórica de una formación vasca unificada".

EL MARXISMO NO ES SOCIALIMPERIALISMO

EL MARXISMO NO ES SOCIALIMPERIALISMO

Aitzol Altuna Enzunza


El comunismo marxista preveía que el Pueblo proletario llegaría al poder y por tanto se acabaría con el dualismo burguesía-proletariado, “la dictadura del proletario” la llamó Karl Marx. El gobierno equivaldría para Marx a la burguesía poseedora del capital o medios de producción y el “proletario” al Pueblo (el que aporta la “prole” a la cadena de producción), en la lucha de clases vencería la “masa orteguiana”: vencería el “proletario”, ¡Proletarios de todos los países, uníos! (“Manifiesto comunista”).

Karl Marx (Alemania 1818- Londres 1883), siguiendo la corriente hegeliana e incluso presocrática de la dialéctica, veía en ello la evolución natural e irreversible de la historia de la humanidad, “un fantasma recorre Europa, el fantasma el comunismo”. Para Marx y Engels el dualismo de clase es el que explica la historia de la humanidad: esclavo-amo, señor feudal-vasallo, capitalista-proletario, basándose para esta clasificación en los medios de producción. Esos medios de producción serían la infraestructura (el poder tecnológico) condicionaba la supraestructura o todos los aspectos del poder social (el religioso y/o ideológico, el económico y el político): “La historia de todos las sociedades que han existido hasta nuestros días es la historia de la lucha de clases” Karl Marx.

Para Marx, al llegar el proletariado al poder y con la propiedad pública de los medios de producción (el kapital), desaparecerían las clases: “En sustitución de la antigua sociedad burguesa, con sus clases y sus antagonismo de clase, surgirá una asociación en el que el libre desenvolvimiento de cada uno será la condición del libre desenvolvimiento de los demás”. Esto supondría la desaparición del Estado o el dualismo gobierno-Pueblo, por tanto sería más bien un planteamiento anarquista, así, en la mencionada obra comenta: “Una vez en el curso del desarrollo haya desaparecido las diferencias de clase y se haya concentrado toda la producción en manos de los individuos asociados, el Poder público perderá su carácter político. El Poder político, hablando propiamente, es la violencia organizada de una clase para opresión de otra (se refiere, claro está, al Estado)”.

Marx distinguía las clases en función de si eran poseedores de los medios de producción o no, pero Marx no demuestra que lo que marca la diferencia de clase sea precisamente esa propiedad, en el reino de Nabarra, por ejemplo, existían en la Edad Media muchos pequeños propietarios de tierras que no responden ante un señor feudal y en la Revolución industrial de la Nabarra Occidental también hubo lugar para innumerables PYMES, donde el propietario o “capitalista” era un trabajador más o el cooperativismo que nació en Mondragón. Marx ni siquiera definió lo que era una “clase social”, sólo las señaló en base al criterio apriorístico comentado de la propiedad de los medios de producción, tal y como aclara el economista austriaco-americano J.A. Schumpeter (1883-1950) en su libro “Capitalismo, socialismo y democracia”.

Para Marx y Engels, sería el propio capitalismo el que llevaría inexorablemente a la revolución obrera y a su toma del poder, sin embargo, en el “Manifiesto comunista”, el propio Marx hablaba ya de lo que en realidad ha ocurrido: los gobernantes cedieron en parte su presión-poder sobre el Pueblo, les concedieron parte de sus reivindicaciones: sindicatos, mejoras sociales etc. y el “fantasma del comunismo” desapareció como una azucarillo en un vaso de agua:

“El socialismo conservador o burgués: una parte de la burguesía desea remediar los males sociales con el fin de consolidar la sociedad burguesa. A esta categoría pertenecen los economistas, los filántropos, los humanistas, lo que pretenden mejorar la suerte de la clase trabajadora (…) Los burgueses socialistas quieren perpetuar las condiciones de vida de las sociedad moderna, pero sin luchas y los peligros que surgen fatalmente de ellas. Quieren perpetuar la sociedad actual, pero sin los elementos que la revolucionan y descomponen. Quieren la burguesía sin el proletariado”.

Del mismo modo, Marx también se daba cuenta de la existencia de una fuerza que se ha mostrado superior a la fuerza unificadora de la clase social, la nación: “La lucha del proletario contra la burguesía es el principalmente una lucha nacional. Es natural que el proletario de cada país debe acabar en primer lugar con su propia burguesía” (…) “En la misma medida que sea abolida la explotación de un individuo por otro, será abolida la explotación de una nación por otra”.

Es decir, previo a la liberación social está la liberación nacional. Por tanto, el socialismo que no lucha primero contra el imperialismo, sólo tiene un nombre: socialimperialismo. Es un modelo totalitario, no liberador, no democrático y que perpetúa la opresión sobre el Pueblo subyugado.


ADIERAZPEN IDEOLOGIKOA

ADIERAZPEN IDEOLOGIKOA

Aitzol Altuna Enzunza


“El entresijo esencial de una nación, se compone de estos dos ingredientes: primero, un proyecto de convivencia total en una empresa común; segundo, la adhesión de los hombres a ese proyecto incitativo”. José Ortega Gasset “La rebelión de las masas”, 1937.

Gaur inoiz bezala, politika zer den argi eduki behar dugu: “Cualquier grupo social con un acervo de fuerza suficiente para alterar el complicado y siempre tenso equilibrio –recuérdese la imagen heracliana de la flecha y el arco- puede considerarse un potencial agente político. Lo primero que ahora necesita para convertirse en tal es cobrar conciencia de su propia especificidad objetiva y traducirla políticamente. Ello significa perfilar conscientemente su identidad en el plano ideológico, delimitar políticamente sus objetivos, esbozar con detalle suficiente las condiciones generales que posibilitan el mantenimiento y/o el desarrollo sin obstáculos de su lugar y su función en la historia”. Joseba Ariznabarreta “Euskadi, aproximación política” y “Pueblo y Poder”.

Politika egiteari uko egitea edo agente inperialisten esku uztea (gure Herrian alderdi politiko eta “bakaneko terrorismoak” ordezkatzen dutena), gure heriotza segurua da.

Boterea eta Herria gauza bera dira, boterea da Herriari errealitatea ematen diona. Berez, boterea bat da, plano kontzeptual baten bakarrik banatu dezakeguna.

Horrela, momentu honetan ez dugu, behar den neurrian, hiru botere sozialetatik bi: ez politikoa ezta ekonomikoa ere, baina hirugarrena edukitzera heldu ahal gara: botere ideologikoa. Hiru botere hauek lotuta doaz esan bezala, bat indartzean besteak indartzen ditugularik: jende gehiago gure ideologiaz errekurtso ekonomiko gehiago emango dizkigu eta botere politiko edo koertzitiboa gehitu, gure azken helburua.

Botere politikoa eta ekonomikoa neurtu ahal dira: armen kopurua edo Barne Produktu Gordina bidez, esate baterako. Botere ideologikoa, ordea, ez, horregatik inork ez dugu boterearen plano honetan gure burua besteak baino apalago ikusten. Pertsona normal batentzat, ezinezkoa da berea baino goi kultura bat dagoela onartzea, berea baino hizkuntza “modernoagoa”, bere herria baino historia hobea duen beste herri bat edo beste herri hobeagorik soilik (gure gurasoak gureak diren bezala). Nor izanaren harrotasuna berezkoa da. Baina militarki beste bategatik kontrolatua dagoen herria arazoak eta tranpak ditu bere burua aurrera ateratzeko baita plano ideologikoan, hori da gure errealitatea.

Ikastoletan Espainiaren historia irakasten da, bertatik irtetean, gure seme-alabek ez dira gai gure 40 baino gehiago diren Estatu buru edo errege bakar baten izena aipatzeko, eta gure historiaz ez dakit tutik ere ez (gure jatorria ezta gaurdainoko eboluzio historikoa). Era berean, ez dira gai espainolak “politika” delakoan sartzen dizkiguten ziriak saihesteko; zer esan orduan espainol eta frantses “eskola nazionaletan” ikasi dutenei buruz.

Hitz egiten nabilen eta behar dugun ideologia hau martxan da, “indar-idea” batzuk ditu, gure herrian errotzen ari direnak: gure Estatua indarrez inbaditua dugun herria gara, gure helburua Estatu hori askatzea da etorkizun bat edukitzeko: hezi gaitezen eta gure ingurukoak hezi ditzagun gure indarra handitzeko.

XXI. mende hau berriro NABARRAren mendea behar du izan, nafarroi Orreagako gatazka bien balentria errepikatzea tokatzen zaigu, frankoen inperialismoaren kontra eta gure Estatua sortzera eraman gintuana, gure gaurko errealitatetik abiaturik. Nabarrako Estatua gure historia da baina batez ere gure gaurko errealitatea: espainolek eta frantsesek menpean duten gure Estatua. Nabarrako Estatuaren errealitatea ukatzea irabazitako posizio bat galtzea da, eta hori politikan garesti suertatzen da.

Baina INDAR ideologikoak zentzua du ESTRATEGIKOKI zuzendua badago, orduan BOTERE ideologikoa bihurtzen baita. Horrela ezpada, inperialismoak errazegi indargetuko du: guretzako ezer inportanterik erabakitzeko boterea ez duten bere partidu sistema totalitarioan integratuz eta euren hezkuntza sisteman, non gure haurrak gure naziokoak ez baliran bezala hezi egiten dira, inperialismoak eraikitzen dabilen bere naziokoak baizik, horregatik: “Jakintza boterea da (“Knowledge is Power”, Francis Bacon).

Garaipena ez da itxaroten dabiltzanentzat, prestatzen direnentzat baino. Gure Herria prestatu behar dugu gure Estatua askatzeko aukera berri bat aprobetxatzeko gai izateko. Horretarako, gure Herritik ondo prestatutako buruzagi berriak sortu behar ditugu, une oro estrategia markatzeko, botere nahikoa dugunean sortuko den aukera ikusteko eta aprobetxatzeko.

Euskaldunoi lidertza bat falta zaigu eta falta izan zaigu, euskal buruzagiak (beraz, oraingokoak ez direla diot), askatasunera zuzenduko gaituztenak eta ez gure etsaien esku hiltzera. Estrategia markatuko dutenak, behin behineko Gobernu bat sortzera eramango gaituztenak, Nabarrako Estatuaren kimua.

Buruzagi horiek behetik sortutako proiektu batean erroturik egon behar dira, gizartean zabalera sendokoa eta ideologikoki ondo kohesionatua. Herrian oinarrituta beraz, bestela buruzagi horiek ere inperialismoarentzat helburu erraza izango baitira, bere egitura asimilatzaile eta errepresiboarentzat: euron lanpostuetatik edo euron familietatik erasotuz, hedabideak manipulatuz, eta beharrezkoa balitz, azken kartutxoa: errepresio polizial eta judiziala erabiliz.

Buruzagi horiek izan behar dira gure Herria askatasunerantz gidatuko dutenak aukera berri bat sortzean, 1936an edo XIX. mendean karlistadetan egon ziren moduko aukerak, gure herria armetan altxaturik zegoela. Edo eta pasadan gizaldiko 70. urteetan goranahizale batzuek gure herriaren kontra galdutako aukera bezala.
Esperantza beteriko hasberria den gizaldi honetan ere egongo dira aukerak, baina oraingoan etxeko lanak eginda eduki behar ditugu.

ONDORIOZ:
Gaur egun, gure Herrian sustraitutako ideologia BOTERETSU batek, gure Herriak berarekin identifikatzen dena, bakarrik eman ahal digu askatasuna lortzeko aukera bat: ideologia hori zabaltzea izan behar da gure estrategia epe labur eta erdira, eta bertatik sortuko da hobekiago prestaturiko jendea askatasunaren biderantz momentu bakoitzeko estrategiak edo urratsak markatuz.

“No es digno de ser libre el Pueblo que sufre pacientemente la esclavitud. Mas el pueblo que tiene encadenado el cuerpo, pero libre y altivo el espíritu, es desgraciada víctima, pero no vil esclavo.” Bizkaitarra nº 28, Areitz Orbelak”, Sabino Arana.
“El Estado no es una forma de sociedad que el hombre encuentra dada y en regalo, sino que necesita fraguarla penosamente.” José Ortega Gasset “La rebelión de las masas”, 1937.

LIZARDIren bertso baten moldaketa

NAFAR PIZKUNDEA
Egizute nerekin
Estatu bidea.
Bildu dezagun nun nahi
asaben lorea.
Ta gaur danik gorritu
gure sukaldea.
Ni nor naizen? Asmatu.
Nafar pizkundea.